Historia antigua

Morgengabe, mahr y escreix: el seguro matrimonial de origen medieval

Introducción

En la época medieval, los matrimonios por amor eran más bien una excepción, relegados a canciones y literatura. Para la nobleza y la realeza, el matrimonio era una herramienta de alianzas políticas y económicas; para las clases populares, una buena unión podía significar la salida de la pobreza o, al menos, una mejora social y material.

En esencia, el matrimonio era un negocio. La novia aportaba la dote, una suma destinada a colaborar en la manutención del hogar, mientras que la responsabilidad cotidiana recaía sobre el marido. No todas las culturas compartían este modelo: en algunas la contribución era mutua o incluso masculina.

El mahr o excrex en el mundo musulmán

Existe una tradición en la que es la familia del novio quien entrega un regalo al matrimonio, conocida como excrex. Esta práctica está presente en regiones de Asia (India y China), África y, sobre todo, en el mundo musulmán, donde recibe el nombre de mahr o sadaq. Su fundamento legal se encuentra en el Corán, en el versículo 4 de la sura An‑Nisa, dedicado a la mujer.

El mahr se incluye explícitamente en el contrato prenupcial bajo la denominación mahr al‑musamma (dote asignada). Si no se especifica, se le conoce como mahr al‑misl (dote valorada), cuyo importe se basa en la clase social del cónyuge. En algunos países, como Turquía, el mahr ha sido eliminado del Código civil y se considera un regalo voluntario; en otros, como Irán, sigue vigente.

Morgengabe, mahr y escreix: el seguro matrimonial de origen medieval

El mahr funciona como una especie de seguro de vida para la mujer: si queda viuda, puede recibir la totalidad de la dote, mientras que por ley solo hereda una cuarta parte del patrimonio conyugal. En caso de divorcio, la mujer normalmente no tiene derecho a los bienes del marido, por lo que el mahr constituye su principal garantía económica.

El importe del mahr varía según la edad y la riqueza del esposo, la posición económica de su familia, la belleza, los valores éticos y espirituales de la mujer, su virginidad y los regalos que sus hermanas u otros familiares hayan aportado. Una dote elevada servía para presentar al pretendiente como un buen partido y ahuyentar a posibles rivales; también podía usarse para asegurar recursos en caso de divorcio, mantener a los hijos o garantizar una vida independiente.

El escreix en la Europa medieval

El mahr no es el único caso de dote masculina. En la Europa medieval existió una costumbre similar, respaldada por textos sagrados como la Biblia y el Talmud. En la Corona de Aragón (Aragón y Cataluña) se conocía como escreix o decimo.

El escreix era una donación del marido a su esposa en reconocimiento a su virginidad y a otras cualidades personales. Su naturaleza —voluntaria o obligatoria— no está del todo clara, pero guardaba una estrecha relación con la donatio ante nuptias del Derecho romano; en Tortosa, por ejemplo, se llamaba donació per nupcies.

Origen germánico del morgengabe

Los estudiosos coinciden en que la dote masculina europea tiene un origen distinto al mahr. Se sitúa dentro de la tradición del Derecho germánico medieval, concretamente en el morgengabe o morning gift (donación matutina). El nombre proviene de la costumbre de entregar al día siguiente de la noche nupcial una suma como premium virginitatis, es decir, una recompensa por haber comprobado la virginidad de la esposa.

Algunos autores atribuyen la introducción del morgengabe a los visigodos en la Península Ibérica, aunque otros consideran que esa hipótesis es poco probable, ya que la legislación visigoda se refería únicamente a una clase social específica. En cualquier caso, la práctica persiste como curiosidad histórica y antropológica en algunas regiones de Austria.