Historia antigua

Turcopolos: la caballería ligera de origen greco‑turco reclutada por cruzados y órdenes militares

Origen y etimología

El término turcopolo proviene del griego tourkopoulos, que significa «hijo del turco». Eran descendientes de persas selyúcidas y helenos, con una herencia mixta que los vinculaba tanto al occidente cristiano como al mundo islámico. Muchos profesaban la fe ortodoxa, aunque también había cristianos de la Iglesia siríaca de Antioquía y musulmanes convertidos. Gran parte de ellos vivía en Anatolia y hablaba turco, lo que ha llevado a algunos historiadores a considerarlos precursores de los karamanlides, griegos anatolios que utilizaban el turco oralmente y la escritura griega.

Turcopolos: la caballería ligera de origen greco‑turco reclutada por cruzados y órdenes militares

Características y equipamiento

Los turcopolos eran una caballería ligera. Montaban caballos más pequeños y ágiles, y prescindían de la pesada cota de malla, optando por un gambesón de lino o algodón relleno de pelo de caballo y un casco cónico de acero abierto, que favorecía la visión. Su armamento combinaba la tradición selyúcida: una lanza ligera, una espada de un solo filo o maza, un escudo pequeño, y, sobre todo, arco y flechas. Podían combatir montados o a pie, aunque la mayoría de las fuentes los describen como arqueros montados.

Participación en las Cruzadas

Cuando el Papa Urbano II proclamó la Primera Cruzada en 1095, los cruzados que arribaron a Constantinopla se dieron cuenta de la utilidad de estos jinetes y los incorporaron a sus ejércitos en Tierra Santa. Su labor incluía exploración, hostigamiento y apoyo a la infantería pesada. El general bizantino Tatikios, hijo de un turco capturado, fue quien introdujo formalmente a los turcopolos en las fuerzas cruzadas, liderando también cuerpos auxiliares de peltastas (infantería ligera).

Durante la Primera Cruzada, los turcopolos acompañaron a los cruzados en la conquista de Nicea, Antioquía y Jerusalén. Más tarde, participaron en la Segunda y Tercera Cruzada, llegando a su punto álgido en la batalla de los Cuernos de Hattín (1187), donde la mayoría fueron aniquilados tras ser rodeados por las tropas de Saladín.

Los turcopolos en las órdenes militares

Las órdenes de caballería surgidas para proteger a los peregrinos – como los Hospitalarios, los Templarios, los de San Lázaro y otras – adoptaron a los turcopolos como fuerza auxiliar. Se les situaba en la base de la jerarquía, por debajo de los sargentos y caballeros, y recibían un salario modestamente bajo. Cada orden contaba con un turcopolier, encargado de comandar a estos jinetes; con el tiempo, el cargo podía ascender a jefe de la caballería ligera. Incluso el Gran Maestre contaba con un turcopolo como intérprete, pues hablaban turco.

Turcopolos: la caballería ligera de origen greco‑turco reclutada por cruzados y órdenes militares

Declive y legado

Tras la pérdida definitiva de Jerusalén (1244) y de Acre (1291) a manos de los mamelucos, las órdenes militares trasladaron su foco a Europa y al Mediterráneo oriental. Los Hospitalarios se establecieron en Rodas y luego en Malta; los Templarios se refugiaron en Chipre. En ambos casos los turcopolos continuaron formando parte de sus ejércitos, manteniéndose la figura del turcopolier hasta bien entrado el siglo XVI, como lo demuestra su presencia durante el asedio de Malta en 1568.

Curiosamente, documentos de la Corona de Aragón mencionan a un berengario llamado «el Turcópolo» en cartas de la Orden de los Templarios entre 1229 y 1234, y varias crónicas medievales hacen referencia a estos guerreros mixtos.