El origen del “M” de James Bond
El famoso código del jefe de James Bond, la letra M, no es aleatorio. Fue tomado del nombre del verdadero director de los servicios secretos británicos, el capitán Sir Mansfield George Smith‑Cumming, a quien Ian Fleming honró al crear al “M”.
Una vida marcada por el mar y la inteligencia
Nacido en 1859, hijo de militar y nieto de un directivo de la Compañía de las Indias Orientales, Mansfield se alistó en la Royal Navy. Formado en el Britannia Royal Naval College de Dartmouth, se graduó en 1878 como alférez y sirvió siete años a bordo del HMS Bellerophon, combatiendo piratería en Malasia y participando en la campaña de Egipto. La constante náusea provocada por la vida a bordo lo obligó a retirarse del servicio activo en 1885.
Tras dejar el mar, trabajó en la construcción de defensas costeras y fluviales y, en 1889, contrajo matrimonio con la acaudalada Leslie Marian Valiant‑Cumming, quien añadió el apellido Cumming a su nombre.
Del mar a la inteligencia: el SIB
En los años previos a la Primera Guerra Mundial, Cumming realizó varias misiones de inteligencia naval en Alemania y los Balcanes bajo la identidad de un empresario alemán. En 1911, cuando la tensión con Alemania aumentaba, se incorporó al Secret Intelligence Bureau (SIB), creado dos años antes por la fusión de varios servicios de seguridad. Vernon Kell dirigía la Home Section (seguridad interna) y Cumming encabezaba la Foreign Section, la rama que operaba en el extranjero.
Para firmar informes y órdenes, Cumming utilizaba la letra C (de su apellido adoptado) y esa costumbre, junto al uso de tinta verde, fue imitada por sus sucesores, dando origen a la tradición del “M” y de “Control” en la ficción.
La Gran Guerra y la creación del MI6
En 1914, antes de que estallara la guerra, sufrió un grave accidente de coche en Francia en el que perdió a su hijo Alastair y se amputó una pierna. La historia de que se habría operado a sí mismo con su propio bolígrafo se convirtió en parte del mito que él mismo alimentó.
Durante la Primera Guerra Mundial, Cumming capturó a veintidós espías alemanes en territorio británico, de los cuales la mitad fueron ejecutados. La reorganización de los servicios secretos transformó la Home Section en MI5 y la Foreign Section en MI6, bajo la dirección de Cumming.
Entre sus agentes más destacados estaban William Somerset Maugham (más famoso como escritor que como espía) y Sidney George Reilly, conocido como “El Espía de los Doce Apóstoles”, cuya vida estuvo llena de aventuras y que inspiró a varios personajes de la literatura de espionaje.
Operaciones en Irlanda y la Guerra Civil Irlandesa
Cumming también dirigió la lucha contra el nacionalismo irlandés. Descubrió los contactos del diplomático Sir Roger Casement con la Alemania de la Primera Guerra Mundial y con el alzamiento de 1916. Casement fue arrestado, juzgado y ejecutado, y su historia influyó en autores como Joseph Conrad.
Tras el Tratado de Versalles, Londres se enfrentó a la Guerra Civil Irlandesa (1919‑1921). Cumming creó la rama de espionaje Dublin District Special Branch (DDSB), reclutando a veinte agentes del ejército y a sesenta irlandeses de MI5. Sin embargo, la organización rival del IRA, conocida como “The Squad” o “Los Doce Apóstoles”, asesinó a catorce de sus agentes en noviembre de 1920, obligando al DDSB a retirarse de Irlanda.
Legado y curiosidades
En 1922 Cumming recibió las órdenes de San Miguel y San Jorge, distinciones reservadas al alto cuerpo diplomático y a los gobernadores coloniales, lo que refleja su indiscutible prestigio. Fue un innovador de la organización de los servicios de inteligencia y, según relatos, introdujo los primeros “gadgets” de espionaje: cámaras del tamaño de una moneda, microfilmes ocultos en cigarrillos huecos, dispositivos de visión nocturna y tintas invisibles.
Una de sus tintas, desarrollada con la ayuda de un físico, estaba basada en permanganato de potasio, antipirina y nitrato de sodio; la más famosa, aunque poco práctica, utilizaba semen como revelador, una fórmula que pronto se descartó por el fuerte olor.
Fin de una era
Mansfield Smith‑Cumming falleció repentinamente el 14 de junio de 1923 en su casa de Kensington, justo cuando se preparaba para la jubilación. Le sucedió el almirante Hugh Sinclair al frente del MI6.