Historia antigua

Esfinge: origen, significado y representación en la antigüedad

Esfinge: origen, significado y representación en la antigüedad

La esfinge es una criatura mitológica que apareció en diversas culturas de la Antigüedad. En Egipto se la consideraba un guardián espiritual, mientras que en la tradición griega era vista como un monstruo devorador de hombres. Su representación típica combina el cuerpo de león con un rostro humano, a veces femenino y otras masculino, y en algunos casos alas.

Resumen de la esfinge

  • Ser mitológico presente en distintas civilizaciones antiguas.
  • Probablemente surgió en la cultura egipcia, aunque su origen exacto es desconocido.
  • Representada con cuerpo de león, rostro humano y, ocasionalmente, alas.
  • La más famosa es la Gran Esfinge de Guiza.
  • También aparece en las culturas griega, minoica, micénica, asiria, persa, entre otras.

La esfinge en la Antigüedad

El término "esfinge" proviene del griego y se adoptó para traducir la palabra egipcia shesep‑ankh, que significa "imagen viva". Cada cultura le asignó un significado propio y, a veces, una forma distinta. En general se mantiene la combinación de cuerpo leonino y rostro humano, aunque algunas versiones la muestran sin cara humana y con alas.

La esfinge en Egipto

Los egipcios construyeron esfinges como guardianes de templos y tumbas. Su rostro suele ser el de un faraón, coronado con la menes, el tocado real. La Gran Esfinge de Guiza, erigida alrededor del 2500 a.C. durante la Cuarta Dinastía, mide 73 m de largo y 20 m de alto. En el Reino Nuevo se la vinculó al dios Horus bajo el nombre de Horemakhet ("Horus en el horizonte"). El faraón Amenhotep II mandó construir un templo en su base y su hijo, Tutmosis IV, realizó una importante restauración, retirando la arena que la cubría y colocando una estela entre sus patas que relata un sueño en el que la esfinge le concede el trono a cambio de liberar su cuerpo del polvo.

La esfinge en Grecia

Esfinge: origen, significado y representación en la antigüedad

En la cultura griega la esfinge aparece desde el período pre‑homérico, sobre todo en la civilización minoica y micénica, donde se la representa en cerámica y frescos. En la mitología clásica, la esfinge es un ser monstruoso con cuerpo de león, alas y rostro femenino. Se la considera hija de la quimera y del ortros (perro de dos cabezas). Su papel más famoso está ligado al mito de Edipo: la criatura llegó a Tebas, provocó una hambruna y retó a los viajeros con un acertijo. Cuando Edipo respondió correctamente, la esfinge se suicidó arrojándose al vacío.

— ¿Qué animal camina en cuatro patas por la mañana, en dos al mediodía y en tres al atardecer?

— El hombre, que gatea de niño, camina erguido de adulto y usa bastón en la vejez.

Las primeras representaciones griegas del mito datan del siglo VI a.C., y se hallan en columnas, pequeñas esculturas y estelas funerarias. Una de las esfinges más conocidas fue descubierta en el santuario de Delfos.

Esfinges en otras culturas

En el sur y sudeste de Asia, particularmente en la India, existen figuras con cuerpo de león y rostro humano, probablemente influenciadas por el arte helenístico. En el arte persa la esfinge tiene rostro masculino y servía como protección contra los malos espíritus; ejemplos se encuentran en Susa y Persépolis. Los asirios adoraban al Lamassu, una criatura similar que se representaba de pie, a diferencia de la esfinge egipcia, que siempre está reclinada. Otros pueblos como los elamitas y hititas también crearon figuras esfingoidales. Durante el Renacimiento la esfinge reapareció en la pintura y la escultura, reflejando la influencia grecorromana.

Notas

1. Para más información en inglés, consulte la entrada "Sphinx".

2. BULFINCH, Thomas. The Golden Book of Mythology. Río de Janeiro: Ediouro, 2006, p. 128.

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