Helenismo
Por Me. Cláudio Fernandes
El término Helenismo fue acuñado por el historiador alemán Johann Gustav Droysen (1808‑1884) para describir la expansión de la cultura helénica (griega) por el mundo antiguo después de la muerte de Alejandro Magno, conocido también como el Grande.
Alejandro Magno y la creación del imperio helénico
Alejandro Magno (356‑323 a.C.) nació en Macedonia, una región de los Balcanes estrechamente vinculada a las polis griegas. Fue hijo de Filipo II de Macedonia y recibió la tutela del filósofo griego Aristóteles, estudiando en Atenas bajo su guía.
A diferencia de su padre, Alejandro logró extender el dominio macedónico a toda la Hélade, fundando un imperio cuya base era la cultura griega, especialmente la de ciudades como Atenas, Esparta y Tebas. Teatro, arquitectura, organización militar, música, vestimenta, filosofía, astronomía y poesía fueron difundidos más allá de los Balcanes hacia los territorios conquistados.
Alcance del imperio y centros culturales
El imperio de Alejandro abarcó desde el norte de África, atravesó el antiguo Imperio Persa en Oriente Medio y Europa Oriental, hasta la India. En todo ese vasto territorio se propagaron los rasgos de la cultura griega. Un ejemplo emblemático es la ciudad de Alejandría, fundada en el noreste de Egipto; su famosa biblioteca, repleta de rollos de papiro, se convirtió en el símbolo intelectual del período helenístico.

Alejandría, Egipto. Una de las ciudades más importantes del Helenismo
Fin del Helenismo y legado romano
Tras la muerte de Alejandro, sus generales repartieron el territorio y mantuvieron la herencia administrativa y cultural que él había dejado. Ese legado perduró hasta que la República, y luego el Imperio, romano comenzaron a expandirse y a dominar las antiguas provincias alejandrinas. El periodo de florecimiento, expansión y predominio de la cultura griega en el mundo antiguo es lo que conocemos como Helenismo.
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