La Revolución Gloriosa marcó la consolidación de la monarquía constitucional en Inglaterra mediante la deposición de Jacobo II y la coronación de Guillermo de Orange y María Estuardo.
Revolución Puritana
Este proceso es la continuación de una serie de conflictos que se desarrollaron entre 1640 y 1688, conocida por los historiadores como la Revolución Inglesa. Comenzó con la Revolución Puritana, también llamada Guerra Civil Inglesa, en la que el rey Carlos I se enfrentó al Parlamento.
El conflicto se debió tanto a diferencias religiosas –el Parlamento era puritano y Carlos I católico– como al deseo de los parlamentarios de limitar el poder del monarca, que hasta entonces ejercía una monarquía absolutista.
La guerra civil terminó con la caída de la dinastía Estuardo y la ejecución de Carlos I en 1649. Tras la decapitación, Oliver Cromwell tomó el poder y estableció una república dictatorial conocida como el Commonwealth.
Restauración monárquica
Oliver Cromwell gobernó de forma dictatorial entre 1653 y 1658; tras su muerte, su hijo Ricardo asumió brevemente el cargo y renunció en 1660. El poder volvió al Parlamento, que decidió restaurar la dinastía Estuardo coronando a Carlos II, hijo del rey ejecutado.
Carlos II aceptó el trono bajo la condición de reducir sus prerrogativas, demostrando la fuerza que había adquirido el Parlamento y poniendo fin al absolutismo. Su reinado duró hasta 1685, cuando le sucedió su hermano Jacobo II, quien intentó reforzar el catolicismo y reinstaurar un régimen absolutista, lo que generó nuevas tensiones con el Parlamento.
Revolución Gloriosa
El nacimiento del heredero católico de Jacobo II, el príncipe Eduardo, provocó el temor de una dinastía católica permanente. Parlamentarios de ambos partidos, Whig y Tory, conspiraron e invitaron a María Estuardo, hija de Jacobo, y a su esposo, Guillermo de Orange, a intervenir.
En 1688 Guillermo cruzó el Canal con tropas; Jacobo II y su esposa, María de Módena, huyeron a Francia. El Parlamento coronó a Guillermo y María como rey y reina de Inglaterra, un traspaso de poder que se realizó sin derramamiento de sangre y que quedó registrado como la Revolución Gloriosa.
Importancia de la Revolución Gloriosa
Este episodio selló la caída definitiva del absolutismo en Inglaterra y consolidó una monarquía constitucional basada en principios liberales. La nueva estructura se formalizó con la Declaración de Derechos (Bill of Rights), que obligó al rey a respetar varios límites:
- Los impuestos sólo podían incrementarse con la aprobación del Parlamento.
- El monarca estaba prohibido de expropiar propiedades privadas y de coartar la libertad de expresión.
Estas disposiciones favorecieron a la burguesía inglesa, que buscaba un marco liberal para impulsar el desarrollo económico. La monarquía constitucional facilitó la política económica que permitió a Inglaterra liderar la Revolución Industrial del siglo XVIII.
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