Juventud
Alfred Bernhard Nobel nació en Estocolmo el 21 de octubre de 1833, hijo de Immanuel Nobel, ingeniero e inventor, y Karolina Andriette Nobel. Fue uno de los cuatro hijos que sobrevivieron a una infancia marcada por la pobreza; sus padres tuvieron ocho hijos, la mitad de los cuales fallecieron en la infancia.
Los hermanos de Alfred fueron:
- Robert Nobel (1829‑1896)
- Ludvig Nobel (1831‑1888)
- Emil Oskar Nobel (1843‑1864)
La difícil situación económica obligó a Immanuel a trasladarse a San Petersburgo, donde fundó una empresa dedicada a la fabricación de maquinaria y explosivos. En 1842 la familia se mudó a Rusia, lo que permitió a Alfred acceder a una educación de calidad. Su padre contrató tutores que le introdujeron en la química y la literatura, y el joven Nobel llegó a dominar cinco idiomas: sueco, ruso, inglés, francés y alemán.
Formación y primeros pasos en la industria de explosivos
En 1850 Immanuel envió a Alfred a París para estudiar química. Aunque el objetivo era que siguiera una carrera de ingeniero, Alfred se inclinó por la industria de los explosivos. Allí trabajó con Jules Pélouze y conoció a Ascanio Sobrero, el químico italiano que había descubierto la nitroglicerina.
Sobrero advirtió sobre la extrema peligrosidad de la nitroglicerina, pero Nobel vio una oportunidad comercial. Dedicó varios años a buscar una forma de estabilizarla y hacerla segura para su uso industrial.
Tras pasar un tiempo de estudios en Estados Unidos, volvió a Rusia en 1852 y se incorporó a la empresa familiar, que suministraba armamento al ejército ruso durante la Guerra de Crimea. Cuando el conflicto terminó, la empresa perdió el contrato y entró en dificultades financieras.
En 1859 Immanuel regresó a Suecia y dejó la compañía bajo la gestión de Ludvig. Alfred también volvió a Suecia para continuar sus investigaciones sobre la nitroglicerina.
Invención de la dinamita
Después de varios intentos fallidos, en 1867 Nobel mezcló nitroglicerina con diatomita (kieselguhr), obteniendo un material mucho más estable y manejable. Patentó la invención bajo el nombre de dinamita, derivado del griego dýnamis (poder).
La dinamita se convirtió rápidamente en el explosivo preferido por su mayor seguridad y potencia, lo que impulsó a Nobel a fundar fábricas en toda Europa y Estados Unidos. Además de la dinamita, desarrolló la nitroglicerina gelatinada y el ballistita, consolidándose como uno de los mayores productores de explosivos del mundo.
Últimos años
La vida personal de Nobel fue discreta; nunca se casó ni tuvo hijos. Se enamoró brevemente de una empleada austriaca llamada Bertha, quien abandonó el puesto para casarse con Arthur von Suttner. Bertha von Suttner se convirtió en una destacada pacifista y, en 1905, recibió el Premio Nobel de la Paz.
Nobel recibió numerosos reconocimientos, entre ellos la membresía en la Real Academia Sueca de Ciencias y un doctorado honorario de la Universidad de Uppsala. Acumuló cientos de patentes y llegó a poseer cerca de un centenar de fábricas.
A pesar de haber amasado su fortuna con la fabricación de armas, Nobel se describía a sí mismo como pacifista. Al fallecer el 10 de diciembre de 1896 en su residencia en Italia, dejó una herencia de más de 2 000 millones de coronas suecas (valor actual superior a 1 000 millones de dólares).
El origen del Premio Nobel
Un año antes de morir, Nobel redactó su testamento en el que destinó el 94 % de su fortuna a la creación de premios que reconozcan contribuciones sobresalientes a la humanidad. Definió cinco categorías: Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz. Sin especificar la entidad gestora, su voluntad generó disputas legales que se resolvieron con la fundación del Nobel Foundation en 1900.
El primer Premio Nobel se otorgó en 1901. Se cree que la idea surgió tras la publicación de un obituario erróneo en 1888 que anunciaba la muerte de Nobel bajo el título “El comerciante de la muerte ha muerto”. Consciente de su reputación como fabricante de armas, Nobel buscó legar un recuerdo más positivo mediante estos galardones.
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