Las luchas de los esclavos y el fin de la esclavitud en Brasil
Por Tales Pinto
Durante mucho tiempo se explicó la abolición de la esclavitud en Brasil como una decisión del Estado, presionado por Inglaterra, y como el resultado de los intereses de la élite cafetalera, que consideraba más rentable el trabajo asalariado que el trabajo esclavo. Poco se menciona, sin embargo, el papel central de las luchas de los esclavos como motor principal de la extinción del sistema esclavista. Al ser la esclavitud la columna vertebral de la sociedad colonial e imperial, esas luchas representaron una ruptura interna que, a finales del siglo XIX, ya no pudo sostenerse.
Los primeros quilombos
Desde los inicios de la esclavitud surgieron formas de resistencia. El caso más emblemático del periodo colonial es el Quilombo dos Palmares, ubicado en la Serra da Barriga, actual estado de Alagoas. A lo largo del territorio se formaron otros quilombos, más pequeños pero significativos, que mostraron la intención de los esclavos de romper con la condición de servidumbre y buscar la libertad.
Fugas como reivindicación
Muchas escapadas no pretendían una ruptura total, sino mejoras dentro del propio sistema. Un ejemplo es la fuga de los esclavos del Engenho Santana, en Ilhéus (Bahía), en 1789. Tras huir, establecieron un quilombo y presentaron al patrón un tratado en el que exigían mejores condiciones de trabajo, la elección de nuevos capataces y el derecho a “jugar, divertirse y cantar cuando quisieran, sin que se les impidiera o se necesitara permiso”. Este episodio muestra que la lucha también se dirigía a cambios cotidianos en el entorno laboral.
Rebeliones armadas
En el siglo XIX, las revueltas fueron frecuentes. En Bahía se registraron alrededor de treinta intentos de rebelión, muchos de los cuales fueron sofocados por la policía. La más conocida es la Rebelión de los Malês (1835). Tras la independencia de Haití, cuyo proceso violento había puesto fin a la esclavitud, las sublevaciones de africanos esclavizados generaron temor de que un evento similar pudiera repetirse en Brasil, poniendo en riesgo la vida de los propietarios.
Quilombos cercanos a los centros urbanos
La existencia de quilombos próximos a ciudades debilitó aún más el sistema esclavista. Las redes de solidaridad con habitantes urbanos —esclavos libres, familiares o incluso blancos— permitieron intercambios comerciales que sustentaban la vida en libertad y fomentaban una conciencia antiesclavista.
Legislación y conflicto social
Las leyes abolicionistas intensificaron los conflictos entre esclavos y patrones. Tras la Ley Eusébio de Queirós (1850), el tráfico interno aumentó, trasladando a esclavos “indisciplinados” al sur‑centro del país, donde se les imponían condiciones de “cautiverio justo”. Posteriormente, la Ley del Vientre Libre (1871) y la Ley de los Libres al Nacer (1871) provocaron nuevas protestas. En 1885, 120 esclavos de la hacienda Cantagalo, en Campinas (São Paulo), se rebelaron y huyeron hacia la ciudad, gritando “¡Viva la libertad!”.
Estas acciones crearon un clima propicio para una revolución social. Cuando se combinaron, amenazaron el poder económico y político de la élite brasileña, y, junto a los factores políticos y económicos, las luchas autónomas de los esclavos generaron la ruptura interna que culminó con la Ley Áurea, firmada por la Princesa Isabel en 1888.