La Revolución Cultural fue una campaña lanzada por Mao Zedong a partir de 1966 con el objetivo de eliminar a sus opositores dentro del Partido Comunista y a los sectores de la sociedad que no compartían su ideología. La campaña duró diez años, desató una ola de violencia y provocó la muerte de millones de chinos.
Contexto del Gran Salto Adelante
La Revolución Cultural está estrechamente vinculada al fracaso del Gran Salto Adelante, un plan económico ideado por Mao en la década de 1950 para acelerar la industrialización del país. El programa obligó a los campesinos a formar comunas y a dedicar gran parte de su mano de obra a la producción de hierro y acero, descuidando la agricultura.
El resultado fue desastroso: la producción agrícola colapsó, China tuvo que importar alimentos del occidente y, entre 1959 y 1961, sufrió la gran hambruna que causó entre 20 y 40 millones de muertes por inanición.
Disputa interna dentro del Partido

El fracaso del Gran Salto minó la popularidad de Mao dentro del Partido Comunista Chino (PCCh). Surgieron facciones rivales, especialmente la liderada por Liu Shaoqi y Deng Xiaoping, que proponían una política más moderada. Mao, temiendo perder el control, decidió lanzar la Revolución Cultural.
La crítica a Mao también se vio influida por la desestalinización que se estaba produciendo en la Unión Soviética, lo que debilitó aún más su posición y tensó las relaciones entre ambos países.
¿Cuáles fueron las causas?
La causa inmediata fue el deseo de Mao de recuperar el poder que había perdido dentro del PCCh desde mediados de los años 50. Justificó la persecución alegando que sus enemigos eran burgueses y conservadores que distorsionaban el socialismo.
Su objetivo era eliminar a los líderes moderados, como Liu Shaoqi, y a los partidarios de una relación cooperativa con la URSS.
Desarrollo de la Revolución Cultural

La Revolución Cultural se manifestó como una política de represión y censura contra quienes discrepaban de la línea de Mao. Ya en los años 50 había campañas similares, como las Tres Anti, Cinco Anti y la Campaña Anti‑Derechista.
Mao contó con la colaboración de su esposa, la actriz Jiang Qing, y de los miembros del Gang of Four: Zhang Chunqiao, Wang Hongwen y Yao Wenyuan. Un artículo crítico de Yao sobre la obra “El despido de Hai Rui” marcó el preludio de la revolución.
El 16 de mayo de 1966 Mao publicó la Circular del 16 de mayo, convocando a la población a luchar contra los “reactionarios” y la “burguesía”. La convocatoria movilizó especialmente a los estudiantes.
Los Guardias Rojos
Surgen los Guardias Rojos, una milicia juvenil que tomó como guía el Libro Rojo de Mao. Su misión era destruir las "cuatro viejas": ideas, costumbres, cultura y hábitos tradicionales. Atacaron el confucianismo, templos, artefactos antiguos y, sobre todo, a intelectuales, científicos y docentes.
Los Guardias Rojos incitaron a los jóvenes a denunciar a sus maestros y, en algunos casos, a sus propios padres.
Juicios y trabajo forzado
Los perseguidos fueron sometidos a juicios públicos, humillaciones y agresiones que, en ocasiones, terminaron en muerte. Muchos fueron enviados a campos de reeducación o a fábricas para realizar trabajos forzados, bajo condiciones extremadamente duras.
En 1969, la violencia descontrolada obligó a Mao a intervenir con el ejército para disolver a los Guardias Rojos. La revuelta continuó hasta la muerte de Mao en 1976.
Consecuencias
Tras la muerte de Mao, Deng Xiaoping asumió la presidencia en 1978 y comenzó a revertir los excesos de la década cultural. Los miembros del Gang of Four fueron juzgados; Jiang Qing fue sentenciada a muerte, conmutada a cadena perpetua, y se suicidó en prisión en 1991.
La Revolución Cultural es recordada en China como “la década perdida”. El país quedó desorganizado, la educación superior prácticamente paralizada y la economía sumida en la inestabilidad. Se estima que más de un millón de personas murieron como consecuencia directa de la campaña.
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