
Alianza Liberal y elecciones de 1930
Durante la República Vieja, el poder se repartía entre las oligarquías de São Paulo y Minas Gerais mediante la conocida política del café con leche. En 1930, la oligarquía paulista, representada por el presidente Washington Luís, rompió ese acuerdo al presentar a Júlio Prestes como candidato a la sucesión, lo que provocó la ruptura con Minas Gerais.
Los dirigentes de otros estados aprovecharon la ocasión y formaron la Alianza Liberal (AL). Su candidato presidencial fue el gobernante de Rio Grande do Sul, Getúlio Vargas, y su candidato a vicepresidente, João Pessoa, gobernador de Paraíba.
Prestes contó con el respaldo de los grandes caficultores paulistas y de diecisiete gobernadores (en aquel entonces designados) que manipulaban el proceso electoral mediante fraude, soborno y coacción. A pesar de la popularidad de la AL, el 21 de mayo de 1930 los resultados oficiales mostraron 1 091 709 votos a favor de Prestes y 742 794 para Vargas.
Asesinato de João Pessoa y estallido revolucionario
La derrota electoral no extinguió la tensión política. Parte de la oligarquía minero‑germana se alineó con la AL, que a su vez buscó apoyo entre los jóvenes oficiales del ejército, herederos de las revueltas tenentistas, como Juarez Távora. La coalición civil‑militar quedó armada, pero necesitaba un detonante.
Ese detonante llegó el 26 de julio de 1930, cuando João Pessoa fue asesinado por João Duarte Dantas en Paraíba bajo pretexto de una supuesta invasión a su domicilio. El asesinato, aunque de carácter personal, fue explotado por Vargas y la AL como prueba de la necesidad de acabar con el sistema vigente, desencadenando la acción militar contra el gobierno de Washington Luís.
El avance de la revolución
En menos de una semana los rebeldes controlaron la situación militar en Rio Grande do Sul. Con las fuerzas leales neutralizadas, el coronel Góes Monteiro desplazó sus tropas en tren hacia São Paulo. Vargas, vistiendo uniforme caqui, tomó el mando civil de la rebelión y dirigió el convoy militar.
El enfrentamiento decisivo se dio en Itararé, en la frontera entre Paraná y São Paulo, donde se cruzaba una importante vía férrea que conectaba a São Paulo con Río de Janeiro. Allí se libró la batalla más importante entre rebeldes y leales.
Vargas asume el poder
El 24 de octubre de 1930 la revolución alcanzó su punto álgido con la deposición de Washington Luís. Sin embargo, la estructura oligárquica seguía intacta, por lo que no se pudo convocar inmediatamente a nuevas elecciones. Con el respaldo del ejército, Vargas estableció un gobierno provisional que perduró hasta 1934, cuando se intentó una breve etapa constitucional.
Según los historiadores Lilia Schwarcz y Heloísa Starling, Vargas no buscaba comprometer su propio logro; sabía que unas elecciones inmediatas devolverían el poder a las élites regionales. Por ello, pretendió transformar el sistema político e iniciar un amplio programa de reformas sociales, administrativas y políticas, proyecto que se prolongó durante quince años de dictadura, con un breve interludio constitucional entre 1934 y 1937.
Referencias
[1] Lilia M. Schwarcz y Heloísa M. Starling, Brazil: A Biography, São Paulo: Companhia das Letras, 2015, p. 360.
[2] Ibid., p. 362.
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