La economía sumeria estaba estrechamente vinculada al entorno rural y a la producción artesanal. Los bienes obtenidos de estas actividades servían como medio de intercambio con pueblos de otras regiones.

Contexto geográfico
La civilización sumeria, al igual que los asirios, caldeos y babilonios, se desarrolló en la zona conocida hoy como Mesopotamia, ubicada en el actual Irak. Al igual que el antiguo Egipto, las sociedades mesopotámicas eran hidráulicas: su estructura económica dependía de los ríos. De hecho, el nombre «Mesopotamia» significa “tierra entre ríos”, refiriéndose al Tigre y al Éufrates.
Orígenes de la civilización
Alrededor del 3000 a.C., los sumerios fueron los primeros en fundar ciudades y construir una verdadera civilización en la fértil cuenca del Tigre y el Éufrates. Su fama proviene de la perfección de técnicas de riego que abastecían tanto a los campos como a los centros urbanos, concentrando gran población.
Riego, agricultura y ganadería
El sistema de canales favoreció la agricultura y la ganadería. El trabajo en los campos era mayormente colectivo. Los animales criados incluían cerdos, ovejas, cabras y vacas; estas últimas también se utilizaban para tracción y transporte.
Artesanía y producción urbana
Además de la actividad agrícola, en las ciudades florecieron oficios artesanales y la manufactura de bienes diversos, lo que complementaba la economía rural.
Registro económico y el papel del escriba
Con la invención de la escritura cuneiforme —una técnica de impresión de signos en tabletas de arcilla— los sumerios pudieron controlar y registrar el flujo de excedentes producidos en las ciudades. Esta tarea recaía en el escriba, especialista en cuneiforme que gestionaba la contabilidad y la distribución de recursos.