La Liga de Turingia
La Liga de Turingia se formó entre los «germanos del Mar del Norte». Constituyéndose después del año 453, tomó el territorio original de la confederación de los alamanes cuando éstos migraron hacia el sur.
La desaparición del Imperio huno en esa zona devolvió la autoridad a los pueblos de los Warnes y los Anglos, que pasaron a constituir la aristocracia mayoritaria, acompañados por los chaucas, jutos, frisios y sajones.
Al quedar fuera del Imperio romano, ningún cronista latino menciona a la liga; por tanto, su protohistoria solo puede reconstruirse a partir de los hallazgos arqueológicos en sus dominios.
Con el tiempo, la región adoptó el nombre de Turingia. Dada la composición de la liga, estos territorios coinciden probablemente con los del primer Ducado de Sajonia.
Una leyenda fundadora de los merovingios, redactada bajo su mandato en el siglo VIII, sitúa a la aristocracia dominante de la liga como ancestro de Clodoveo I, el rey que permitió la transición de los sajones a la dinastía merovingia.