Historia antigua

Homo: ¿Se está ampliando nuestra familia?

Homo: ¿Se está ampliando nuestra familia?
Fósiles de fragmentos de cráneo y mandíbula descubiertos en 2021 cerca de Ramla, Israel – Universidad de Tel Aviv / AFP

Dos fósiles descubiertos recientemente reclaman ser de una nueva especie del género Homo y presentar una estrecha relación con el hombre moderno, lo que ha desatado un intenso debate científico.

El primero se halló en Israel, durante la ampliación de una fábrica de cemento en Nesher Ramla. Un equipo de la Universidad de Jerusalén y la Universidad de Tel Aviv lo interpreta como un pre‑neandertal del género Homo, posible ancestro de los neandertales europeos. El fósil se ha fechado en unos 125 000 años, mientras que los restos neandertales encontrados en Israel no superan los 80 000 años.

Se trata solo de fragmentos de cráneo, mandíbula y algunos dientes, que no encajan en ninguna especie conocida. El espécimen, apodado Homo nesher‑ramla, comparte rasgos con los neandertales pero difiere del Homo sapiens en el tamaño dental y la ausencia de mentón. Sus restos se hallaron en un yacimiento al aire libre, donde se sospecha que el individuo cazaba y dominaba técnicas de talla de piedra. Sin embargo, algunos paleoantropólogos discrepan y consideran que Homo nesher‑ramla no necesariamente dio origen a los neandertales europeos, que ya existían hace 400 000 años.

El “Hombre Dragón”

El otro fósil proviene de China. En 1933 se descubrió cerca de Harbin un cráneo muy bien conservado, que quedó oculto en un pozo durante la ocupación japonesa. Conocido como Homo longi o “Hombre Dragón”, ha sido recientemente estudiado y fechado en unos 145 000 años.

Este cráneo combina rasgos arcaicos y modernos. Según investigadores chinos, está más próximo al Homo sapiens que al neandertal, aunque no corresponde a ninguna especie descrita previamente. La interpretación también es objeto de debate; algunos científicos sostienen que el “Hombre Dragón” podría no representar una especie distinta.

En conjunto, estos hallazgos amplían nuestro conocimiento sobre la diversidad humana del Pleistoceno y reavivan la discusión sobre cómo se entrelazaron las distintas ramas del árbol evolutivo.