Primeros años
Semyon Danilovich Nomokonov nació en 1900 en la zona oriental de Siberia, perteneciendo a la pequeña tribu Evenk, que hoy cuenta entre 70 000 y 75 000 personas en Rusia, China y Mongolia.
Su familia era de cazadores; desde niño desarrolló una visión aguda, como decían, "ojos de halcón". A los siete años disparó su primer rifle y, a los quince, fue bautizado como ortodoxo y recibió el nombre de Semyon (Simeón).
El llamado a la guerra
En agosto de 1941, con 41 años, fue reclutado tras la invasión alemana a la URSS. Debido a su edad, se le asignó servicio auxiliar como carpintero y enfermero asistente.
El accidente que lo convirtió en francotirador
En el otoño de 1941, mientras transportaba a un compañero herido, vio a un soldado alemán apuntando al herido. Sin dudarlo, tomó el fusil del alemán y le disparó, matándolo. Otra versión cuenta que, en octubre de 1941, probó un fusil disparando contra un soldado alemán. Sea cual sea la versión, después de ese episodio fue incorporado al pelotón de francotiradores de la 221ª División de Rifles.
Servicio en el frente
Armado con un Mosin‑Nagant sin mira telescópica, combatió en Manchuria (1939), Leningrado, Carelia, Lituania, Ucrania y la Prusia Oriental, alcanzando el rango de sargento.
En Manchuria abatió a ocho soldados japoneses, y se dice que alcanzó a un objetivo a 1 000 m de distancia, siempre a ojo desnudo. Los alemanes, temerosos, lo apodaron "el espíritu de la taiga".
Frecuentemente utilizaba pequeños fragmentos de espejo roto para reflejar la luz y revelar la posición de los enemigos; al abrir fuego, caían muertos bajo su mira.
Logros y reconocimientos
Nomokonov llevaba siempre una pipa de madera donde tallaba cada uno de sus impactos. Según fuentes soviéticas, acabó la guerra con 367 bajas confirmadas (algunas versiones hablan de 368 o incluso 637). Entre sus víctimas se encontraba un mayor general alemán. Fue herido diez veces (dos por explosiones y ocho por fuego enemigo) y entrenó a más de 150 tiradores.
Al finalizar la contienda regresó a su pueblo y trabajó como carpintero. El Estado soviético le otorgó un rifle, un caballo y unos binoculares como reconocimiento.
Murió en 1973, dejando nueve hijos y 49 nietos.