El segundo asedio de Viena (1683)
El segundo asedio de Viena, que tuvo lugar del 14 de julio al 12 de septiembre de 1683, representa un punto de inflexión crucial en la historia europea, cuyo desenlace tuvo graves repercusiones para el Imperio otomano.
La defensa cristiana logró romper el asedio el 12 de septiembre, tras la victoria en la batalla de Kahlenberg. El rey polaco Juan III Sobieski derrotó al gran visir otomano Kara Mustafa, que había llegado a las puertas de la ciudad con un ejército de alrededor de 180 000 hombres.
Sin la intervención del monarca polaco, la monarquía Habsburgo probablemente habría colapsado, y el islam, ya establecido en los Balcanes y Hungría, podría haber avanzado hasta Bohemia y el sur de Alemania. Esta victoria polaca marcó el comienzo del declive europeo del Imperio otomano y el ascenso del poder austriaco.