Introducción
Benín fue uno de los reinos más importantes de la región forestal de África occidental, floreciendo entre los siglos XIII y XIX.


Orígenes y fundación
Según la tradición, el pueblo Edo se cansó del gobierno de una dinastía de reyes semimíticos, los ogisos. En el siglo XIII invitaron al príncipe Oranmiyan para que los gobernara. Su hijo, Eweka, es considerado el primer oba (rey) de Benín, aunque el poder real permaneció durante mucho tiempo en manos de una élite de jefes locales.
El apogeo bajo Ewuare el Grande
Alrededor de 1440‑1480, Ewuare el Grande (c. 1440‑1480) consolidó la sucesión hereditaria y expandió enormemente el territorio, que llegó desde el delta del Níger hasta la zona de lo que hoy es Lagos. Lagos fue fundada por un ejército beninés y pagó tributo al Oba hasta finales del siglo XIX. Ewuare también reconstruyó la capital, la actual Benín City, rodeándola de murallas y fosos.
El Oba se convirtió en la máxima autoridad política, jurídica, económica y espiritual. Su culto real incluía sacrificios humanos en ceremonias religiosas.
Organización y arte
El reino estaba altamente estructurado. Los artesanos se organizaban en gremios y Benín ganó fama mundial por sus trabajos en marfil, talla de madera, bronce y latón. Las esculturas benineses se caracterizan por sus relieves naturalistas y sus cabezas realistas.
Comercio exterior
Desde el siglo XV hasta el XVIII, Benín mantuvo un comercio activo de marfil, aceite de palma y pimienta con portugueses y holandeses, sirviendo como enlace hacia el interior de África occidental. El reino también se benefició del tráfico de esclavos.
Declive y caída
En los siglos XVIII y XIX, luchas sucesorias y guerras civiles debilitaron al reino. La prohibición del comercio de esclavos y la pérdida de territorio redujeron su prosperidad. Los reyes recurrieron cada vez más a rituales sobrenaturales y sacrificios humanos para intentar mantener el poder.
El último gran golpe llegó en 1897, cuando tropas británicas incendiaron Benín City. El reino quedó despoblado y pasó a formar parte de la colonia británica de Nigeria.
Legado contemporáneo
Los descendientes de la dinastía beninesa siguen ocupando el trono ceremonial en Benín City; el actual Oba ejerce sólo funciones consultivas dentro del gobierno nigeriano.
