Contexto del asalto a Nankín (1937)
En diciembre de 1937, tropas japonesas capturaron Nankín, entonces capital de China. Lo que siguió fue un genocidio: más de 250 000 civiles chinos fueron asesinados mediante fusilamientos masivos, quemas, entierros vivos, decapitaciones, violaciones, robos y saqueos. Según testimonios, algunos oficiales japoneses competían por ver quién mataba a ciento de chinos primero.

John Rabe y la zona de seguridad
Antes de la caída de la ciudad, muchos extranjeros vivían en Nankín por motivos comerciales y misioneros. Cuando la mayoría huyó, solo 22 permanecieron. Entre ellos estaba John Rabe, empresario alemán, ferviente admirador de Hitler, miembro del Partido Nazi y representante de Siemens en China.
Horrorizado por los crímenes japoneses, Rabe organizó, junto a los demás extranjeros que se quedaron, la Comité Internacional de la Zona de Seguridad de Nankín. Creó un área de refugio de aproximadamente 7 km², bajo la premisa de que, como nazi, era aliado de Japón. Gracias a su condición, consiguió que los japoneses respetaran esa zona, incluso colgando banderas nazis en sus límites para señalarla.
Ese gesto irónico permitió proteger a alrededor de 200 000 chinos que, de otro modo, habrían sido víctimas de la barbarie.

Testimonios y el diario de Rabe
El diario de Rabe, con más de 1 200 páginas, documenta los horrores: violaciones a mujeres y niñas, ejecuciones de civiles, y la impotencia de los pocos extranjeros para detener a los soldados armados. Un fragmento revela:
«Continuaban violando a mujeres y niñas, matando a quienes ofrecían resistencia o simplemente estaban en el lugar equivocado. No había diferencia entre adultos y niños. Cuando los japoneses intentaron entrar a una casa, me detuve poniéndoles mi esvástica frente a los ojos. Vi tantos cadáveres que la barbarie ya no me sorprendía… No se puede permanecer en silencio ante tal crueldad».
Los supervivientes lo apodaron «el Buda alemán» y «el buen alemán de Nankín».
Después de la guerra
El 28 de febrero de 1938 Rabe regresó a Alemania con documentos, películas y fotos del masacre. Presentó el material en conferencias y escribió a Hitler pidiéndole que presionara a Japón para detener la violencia. La Gestapo lo arrestó; Siemens intervino y lo liberó.
Tras la Segunda Guerra Mundial, fue detenido y acusado de pertenecer al Partido Nazi. Fue sometido a un proceso de desnazificación, perdió su empleo y vivió en la pobreza. En 1946, gracias a su labor humanitaria, fue declarado «desnazificado». La familia Rabe, en extrema necesidad, recibió ayuda de los ciudadanos de Nankín, que enviaron dinero y paquetes de comida.
John Rabe falleció el 5 de enero de 1950 a causa de un derrame cerebral. En 1997 sus restos fueron trasladados de Berlín a Nankín, donde reposan en el memorial del masacre.
