Historia antigua

María de Medici, reina de Francia y regente (1573‑1642)

Biografía

María de Medici nació el 26 de abril de 1573 en Florencia, hija menor de Francesco I de' Medici, Gran Duque de Toscana, y de Juana de Austria, hija de Fernando I del Sacro Imperio y Ana de Jagellón. Murió el 3 de julio de 1642 en Colonia.

El 16 de diciembre de 1600 contrajo matrimonio con Enrique IV en Lyon. Además de ser bailarina, coleccionista y mecenas, estudió dibujo con Jacopo Ligozzi, lo que reforzó su vínculo con los artistas florentinos.

Hijos

  • Luis XIII, rey de Francia
  • Isabel, reina de España
  • Cristina, duquesa de Saboya
  • El príncipe sin nombre (1607‑1611)
  • Gaston, duque de Orléans
  • Enriqueta, reina de Inglaterra

Reina de Francia

El matrimonio respondió principalmente a las necesidades dinásticas y financieras de Enrique IV. Los Medici, banqueros del rey, ofrecieron una dote de 600 000 coronas de oro, lo que le valió a María el apodo de «la banquera gorda».

Su llegada a Francia fue espectacular: tras una boda por poder en Florencia, su comitiva de dos mil personas desembarcó en Marsella, donde la marquesa de Guercheville la recibió. Tras reunirse con su marido en Lyon, pasaron su primera noche de bodas allí.

El 27 de septiembre de 1601 dio a luz al delfín Luis, cumpliendo la larga espera del reino por un heredero. Sin embargo, su relación con Enrique IV fue conflictiva; la reina no toleraba los amoríos del monarca y a menudo se veía privada de los fondos que necesitaba para mantener su posición.

María deseaba ser coronada oficialmente, pero Enrique IV pospuso la ceremonia por motivos políticos. Finalmente, el 13 de mayo de 1610 fue coronada en la Basílica de Saint‑Denis, apenas un día antes del asesinato del rey.

La Regencia

Tras la muerte de Enrique IV el 14 de mayo de 1610, María asumió la regencia en nombre de su hijo Luis XIII, que tenía apenas nueve años. Mantuvo a algunos consejeros del rey, pero pronto se apartó de ellos y buscó una política de paz con España, sellada en 1615 con los matrimonios dobles: Isabel con el infante Felipe IV y Luis XIII con Ana de Austria.

Su política provocó el descontento de protestantes y de la nobleza francesa, que sospechaba de la influencia de sus favoritos italianos, como Concino Concini y la dama de compañía Leonora Galigaï. En 1617, Luis XIII organizó un golpe, ordenó el asesinato de Concini y exilió a su madre al castillo de Blois.

Regreso político y cultural

En 1619 la reina escapó de su confinamiento y desencadenó la llamada «guerra madre‑hijo». El Tratado de Angulema, mediado por Richelieu, puso fin al conflicto, aunque María volvió a alzarse en armas en la «segunda guerra madre‑hijo», que terminó con su derrota en la batalla de Ponts‑de‑Cé.

Posteriormente, el rey aceptó su retorno a la corte. María se instaló en París y patrocinó la construcción del Palacio de Luxemburgo. Con la ayuda de Richelieu recuperó cierto protagonismo en el Consejo del Rey y encargó obras de arte a maestros como Guido Reni y Rubens, cuya serie de 22 pinturas se conserva hoy en el Louvre.

Caída y exilio

María siguió participando en el Consejo del Rey, pero con el tiempo percibió el creciente poder de Richelieu, a quien intentó derrocar. Tras el famoso «Día de los Duplicados» (12 de noviembre de 1630), Richelieu se mantuvo como principal ministro y María se vio obligada a reconciliarse con él.

Desilusionada, se retiró al Château de Compiègne y, en 1631, huyó a Bruselas, donde buscó apoyo entre los enemigos de Francia. Perdió su título de reina de Francia y sus pensiones, y pasó sus últimos años viajando por cortes europeas. Murió en Colonia en 1642, pocos meses antes de la muerte de Richelieu.


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