Historia antigua

Victor Schoelcher: una vida dedicada a la abolición de la esclavitud

Victor Schoelcher: una vida dedicada a la abolición de la esclavitud

Victor Schoelcher fotografiado por Étienne Carjat. Placa de la Galería Contemporánea (París, L. Baschet, 1876‑1884) • WIKIMEDIA COMMONS

Descansa en el Panteón, tiene varias estatuas con su efígie tanto en la Francia metropolitana como en los departamentos de ultramar, y una localidad de Martinica lleva su nombre. Victor Schœlcher ocupa, sin duda, un lugar destacado en la memoria nacional francesa porque, el 27 de abril de 1848, firmó el decreto que abolió la esclavitud.

Primeros años y viajes al Nuevo Mundo

Nacido en 1804 en París, en una familia burguesa católica, Schoelcher se involucró en la causa abolicionista después de un viaje de negocios. En 1828 su padre lo envió a América y el Caribe como representante de la empresa familiar de porcelana. Allí quedó horrorizado por la situación de los esclavos cubanos.

Una postura evolutiva

Al principio no abogaba por una abolición inmediata. En 1830, en un artículo titulado “Des Noirs” publicado por la Revue de Paris, denunciaba enérgicamente la condición de los esclavos, pero proponía una eliminación gradual. “Los negros, dejados en manos de sus amos sin educación, perpetúan los vicios de la esclavitud, lo que no beneficia ni a la sociedad ni a ellos mismos”, escribía, y concluía que “lo único que debemos hacer hoy es secar la fuente, poniendo fin al comercio de esclavos”.

Compromiso definitivo y el decreto de 1848

Tras convertirse en periodista, realizó varios viajes a América y al Caribe para observar el futuro de las colonias británicas tras la abolición. Su visión cambió y pasó a defender la abolición inmediata, apoyado por círculos republicanos y masónicos. Un nuevo viaje al Mediterráneo oriental, donde estudió la esclavitud en el mundo musulmán, le sirvió para recopilar sus artículos en el libro Historia de la esclavitud durante los últimos dos años (1847).

Tras los tumultuosos días de la Revolución de febrero de 1848, fue nombrado presidente de la Comisión para la Abolición de la Esclavitud en las Colonias Francesas, encargándose de redactar el decreto que emanciparía a los esclavos. Meses después fue elegido diputado por Martinica y Guadalupe, y en la Asamblea Nacional se destacó por su oposición a la pena de muerte.

Últimos años y legado

Forzado al exilio durante el Segundo Imperio, regresó a la vida política bajo la Tercera República, donde volvió a ser parlamentario y dedicó gran parte de su tiempo a escribir, entre otras obras, una biografía de Toussaint Louverture. Murió en 1893; sus restos fueron trasladados al Panteón en 1949.

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