
Introducción
Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón nació el 21 de febrero de 1794 en Xalapa (Veracruz) y falleció el 21 de junio de 1876 en la Ciudad de México. Fue soldado, político y, en distintas ocasiones, presidente de México, ejerciendo la máxima autoridad en once periodos diferentes. Sus amigos le llamaban “El Águila”, “El Napoleón del Oeste” o “El inmortal héroe de Cempoala”, mientras que sus enemigos lo apodaron “Quince Uñas” por la pierna que perdió en 1838.
Carrera militar
Ingresó como cadete al regimiento de Infantería «Fijo de Veracruz» el 6 de julio de 1810. En 1811, durante la campaña de Nuevo Santander, fue herido por una flecha chichimeca y, por su valor, fue ascendido a segundo teniente en 1812. Participó en la expedición Gutiérrez‑Magee, combatió insurgentes en la zona portuaria de Veracruz y, en 1817, el virrey lo nombró capitán para pacificar la región, aunque las disputas con autoridades locales le impidieron cumplir la misión.
En 1818 estableció contacto con Guadalupe Victoria, líder insurgente, y ofreció tierras a los rebeldes que depusieran las armas. Tras la firma del Plan de Iguala, abandonó el ejército real el 26 de abril de 1821 y se sumó a la causa independentista, destacándose en las batallas de Alvarado, Córdoba y Xalapa. En 1829 venció la expedición española de Isidro Barradas en Tampico, lo que le granjeó el título de “héroe de Tampico”.
Carrera política
Santa Anna apoyó el Plan de Veracruz (6 de diciembre de 1822) que proponía la República como forma de gobierno y participó en la revolución de Casa Mata (1823) que depuso al emperador Iturbide. Fue una figura central en la política mexicana durante más de tres décadas, alternando entre el poder y el exilio.
Primeras presidencias
En junio de 1833, tras una supuesta captura de los rebeldes del Plan de Religión y Fueros, recibió la presidencia de forma interina. Durante su mandato impulsó reformas liberales que generaron la oposición de la Iglesia y del ejército.
La independencia de Texas
En 1836 lideró una expedición de 6 000 hombres para sofocar la rebelión texana, pero fue capturado tras la derrota de San Jacinto. Fue liberado tras pagar el rescate y regresó a Veracruz.
Intervención francesa (Guerra de los Pasteles)
En 1838, al estallar la guerra contra Francia, Santa Anna, desde su hacienda, se lanzó al combate pese a contar con escasos recursos. Fue herido gravemente y perdió una pierna, que más tarde sería exhibida como trofeo por sus opositores.
Últimas presidencias y la guerra con EE. UU.
Durante la década de 1840 volvió al poder en varios periodos. En 1846, cuando estalló la guerra México‑Estados Unidos, ofreció sus servicios militares, pero sus decisiones estratégicas y sus negociaciones secretas con los estadounidenses resultaron desastrosas; México perdió casi la mitad de su territorio.
Exilio y últimos años
Tras la derrota en la guerra, se exilió en Cuba, Colombia y Jamaica. Regresó en 1853 con el apoyo de conservadores, pero su gobierno fue breve y corrupto. Fue nuevamente exiliado en 1855; sus propiedades fueron confiscadas y vendidas al Estado. En 1872, una amnistía le permitió volver a México, donde murió pobre y olvidado en 1876. Sus restos reposan en el Panteón del Tepeyac junto a su segunda esposa, Dolores de Tosta.
Legado
Santa Anna es una figura polarizadora: para algunos, el responsable de los desastres de 1830‑1855; para otros, un líder carismático que defendió la soberanía mexicana en momentos críticos. Su vida refleja la complejidad de la política y la guerra en México durante el siglo XIX.