Historia antigua

La Batalla de Malakoff

La Batalla de Malakoff tuvo lugar el 8 de septiembre de 1855, en el marco del asedio a Sebastopol durante la Guerra de Crimea. Las fuerzas aliadas, compuestas por Francia, el Reino Unido, el Imperio Otomano y el Reino de Cerdeña, atacaron la fortaleza rusa bajo el mando del general francés Mac Mahon. La victoria francesa se selló cuando el soldado zulú Eugène Libaut izó la bandera tricolor sobre el fuerte, mientras los almirantes rusos Pavel Nakhimov, Vladimir Istomin y Vladimir Kornilov perdían la vida.

Preparativos defensivos

El puerto de Sebastopol, situado en la desembocadura del río Chernaya, estaba protegido por una serie de fortificaciones de granito y por barcos rusos hundidos que bloqueaban el acceso marítimo. En la zona de Malakoff se erigió una enorme torre de piedra, rodeada por el Redán y el Petit Redán, y una línea de bastiones centrales que defendían la ciudad. El ingeniero jefe ruso, el teniente coronel Eduard Totleben, trabajó sin descanso reparando y reforzando esas obras, logrando unirlas en una defensa continua. Aunque a principios de octubre de 1854 la fortaleza aún no tenía la magnitud que alcanzaría más tarde, Totleben advirtió que un ataque aliado prematuro habría podido capturar el puesto rápidamente, pero los comandantes aliados retrasaron la ofensiva hasta el 17 de octubre.

Desarrollo de la batalla

El 8 de septiembre de 1855, al mediodía, el cuerpo de ataque francés dirigido por el general Bosquet avanzó contra el Malakoff. El asalto fue extremadamente sangriento: los soldados franceses tomaron casamatas y trincheras una a una, mientras los británicos intentaban sin éxito neutralizar el Redán. Los ingenieros rusos, bajo las órdenes de Totleben, reparaban los daños durante la noche, lo que dificultó la toma del puesto.

La caída de Malakoff significó el fin del asedio. Esa misma noche los rusos abandonaron la ciudad por los puentes del norte; al día siguiente, los aliados ocuparon el fuerte en llamas. Las bajas fueron elevadas: aproximadamente 10 000 muertos entre los aliados y 13 000 entre los rusos, con 19 generales fallecidos en el mismo día.

Consecuencias y legado

La captura de Sebastopol obligó a Rusia a firmar el armisticio del 26 de febrero y el Tratado de París el 30 de marzo de 1856, poniendo fin a la guerra. La victoria también tuvo una gran repercusión simbólica: en Francia se creó la comuna de Malakoff, en el departamento de Hauts‑de‑Seine, en honor al triunfo. En el sitio histórico de Malakhov Kurgan, una llama eterna conmemora la batalla y el asedio que marcó el destino de la guerra.

Memoria

El relato de Leo Tolstói, quien presenció el asedio, destaca la dureza del clima desértico y la vida en los casamates, subrayando la disciplina y el coraje de los defensores rusos. En la cultura popular francesa, el triunfo se celebró otorgando al mariscal Pélissier el título de duque de Malakoff, y la llama permanente en Malakhov Kurgan sigue recordando la magnitud de aquel enfrentamiento.

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