
Superioridad tecnológica vs. practicidad en el combate
Es indudable que los estadounidenses contaban con equipos más avanzados que los chinos, pero esa ventaja no siempre se tradujo en beneficio en el campo de batalla. Un ejemplo claro es el visor APG‑30, un dispositivo costoso y sofisticado que parecía infinitamente superior a los miras ópticos de los MiG.
Aunque el APG‑30 ofrecía capacidades técnicas de vanguardia, muchos pilotos estadounidenses lo percibían como una carga. En la guerra, la simplicidad y la robustez son esenciales; los aviadores preferían aviones fáciles de manejar y mantener. Para ellos, los avances tecnológicos y los refinamientos excesivos eran a menudo caprichos de los ingenieros que añadían peso, reducían el rendimiento y complicaban el mantenimiento, generando más desventajas que ventajas.