Historia antigua

El cierre del sector de Berlín Este en 1961 y la reacción occidental

El cierre del sector de Berlín Este en 1961 y la reacción occidental

El origen del conflicto

Todo comenzó en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961. A medianoche, los teletipos de las agencias de noticias de la República Democrática Alemana (RDA) difundieron un comunicado en el que los países del Pacto de Varsovia acusaban a las potencias de la OTAN de sabotear la economía del Este alemán mediante mentiras, corrupción y chantaje, incitando a la población a abandonar sus hogares. Ante esa supuesta amenaza, el gobierno de la RDA declaró la necesidad de “restaurar el orden”.

Cierre de la frontera

En menos de una hora, vehículos blindados se dirigieron hacia la frontera. La policía y el ejército cerraron todas las vías de comunicación, salvo doce de las ochenta existentes. Cuando los berlineses despertaron, una espiral de alambre de púas dividía la ciudad en dos.

Reacción de los aliados occidentales

Los países occidentales no respondieron de inmediato. Cuando lo hicieron, lo hicieron con cautela. El domingo por la tarde, el secretario de Estado estadounidense, Dean Rusk, afirmó que los derechos occidentales no habían sido vulnerados, aunque se presentaría una protesta diplomática. Tanto Rusk como el presidente John F. Kennedy decidieron no tomar medidas que pudieran agravar la situación.

El alcalde de Berlín Occidental, Willy Brandt, denunció enérgicamente a los tres comandantes occidentales que la RDA había tomado posesión de Berlín Este y había violado el Estatuto de Ocupación de las Cuatro Potencias, constituyendo un acto de agresión directa que requería una respuesta inmediata. Sin embargo, los berlineses occidentales esperaron en vano una intervención militar similar a la del puente aéreo de 1948.

Protestas en Berlín Occidental

El lunes, el periódico Washington Evening Star informó que los occidentales “desaprobaban” la medida, pero que no era apropiado “tomar acciones demasiado drásticas”. Según The New York Times, el objetivo era presentar el cierre de la frontera como una “trágica admisión del fracaso comunista”. Un funcionario de Berlín Occidental, con amargura, advirtió: “Unas cuantas victorias propagandísticas más y no quedará mucho de Berlín por defender”.

Los alemanes del Este consolidaron su control: cortaron el servicio postal y telefónico y, el martes, exigieron un pase para que los vehículos procedentes de Berlín Occidental pudieran entrar en el sector oriental, una clara violación de los derechos occidentales. La protesta oficial occidental llegó el mismo día, enumerando los hechos y denunciando las medidas, pero sin exigir la reapertura inmediata del paso.

Escalada y decisiones estadounidenses

El miércoles, 250 000 personas se congregaron frente al Ayuntamiento de Berlín Occidental, ondeando pancartas con lemas como “Múnich 1938, Berlín 1961” y “¿Protestas de papel contra tanques? ¡No!”. Brandt solicitó al presidente Kennedy una acción inmediata; la petición fue inicialmente descartada como un movimiento político presuntuoso.

Sin embargo, a finales de semana Kennedy comenzó a preocuparse seriamente. Estudiantes de Bonn le enviaron un paraguas negro, símbolo de la política de apaciguamiento de Chamberlain. Ante ello, Kennedy decidió actuar: nombró al vicepresidente Lyndon Johnson como jefe de una misión en Berlín y envió al héroe del puente aéreo, el general Lucius Clay. Además, se reforzó la guarnición estadounidense para reafirmar el derecho de los occidentales a acceder a la ciudad.

Conclusiones

Los alemanes del Este lograron, en poco tiempo, un bloqueo que superó sus expectativas. Los guardias fronterizos que desertaron relataron que no disponían de munición, lo que reveló la incertidumbre comunista, aunque estaban preparados para imponer su voluntad con tanques y vehículos blindados. Un enfrentamiento a gran escala por parte de Occidente habría sido imposible frente al poderío soviético y de la RDA.

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