Historia antigua

Anna Ajmátova

Biografía temprana

De origen ruso, Anna Andreíevna Gorenko, conocida bajo el seudónimo Anna Ajmátova, estudió Derecho en Kiev, donde conoció a Nikolái Gumilev, futuro esposo y principal impulsor del acmeísmo.

Tras graduarse, viajó a París y se relacionó con los pintores de vanguardia de la época, lo que influyó en su sensibilidad estética.

Inicios literarios

Sus primeros textos aparecen en revistas literarias de la década de 1910. Publicó poemas de amor que, aunque le valieron el calificativo despectivo de "poetisa para mujeres", mostraron una voz fresca y emotiva. También abordó la experiencia de los emigrantes durante el Terror Rojo.

«Miel salvaje exhala libertad,
Polvo – un rayo de sol,
Boca de doncella – violeta,
Y el oro – nada en absoluto.»

La Edad de Plata y la represión

Ajmátova se convirtió rápidamente en la figura femenina más representada del siglo XX en Rusia, simbolizando la Edad de Plata de la poesía rusa. Al estallar la guerra, su fama alcanzó la cúspide, aunque algunos críticos la redujeron a "una burguesa que solo piensa en sus problemas personales".

En 1925, por negarse a firmar una carta de lealtad al Partido Comunista, fue expulsada de la Unión de Escritores. En 1932 se fundó la Unión de Escritores Soviéticos (con su primer congreso en 1934) y, a pesar del terror estalinista, Ajmátova continuó escribiendo.

En 1938, su esposo Nikolái Gumilev fue ejecutado, convirtiéndose en el primer poeta asesinado por los bolcheviques. Tras la muerte, la poeta escribió: «Te llevaron al amanecer…»

«El aliso respira agua,
Y el amor – la manzana.
Pero aprendimos para siempre
Que la sangre solo exhala sangre.»

El periodo de la posguerra

Con su hijo Lev Gumilev encarcelado, Ajmátova pasó cinco años haciendo fila en los comedores de la prisión para poder verle. Durante ese tiempo, escribió versos patrióticos y textos alineados al realismo socialista que fueron transmitidos por radio.

En 1949, fue expulsada nuevamente de la Unión de Escritores por publicar obras que desagraban a la dirigencia del partido; la acusaron de interesarse sólo por el sexo y la religión. Para lograr la liberación de su hijo, volvió a escribir odas a Stalin.

Finalmente, en 1962, bajo la desestalinización de Khrushchev, fue readmitida en la Unión y sus poemas dejaron de estar sujetos a censura.