Historia antigua

Dardanelos: ¡Cavar, cavar, cavar!

Respuesta de Hamilton y la orden de seguir cavando

El almirante C.F. Thursby, comandante naval de la operación, no tardó en señalar que embarcar en esas condiciones sería un desastre.

La noche era extremadamente oscura, el clima adverso y el caos en las playas imposibilitaban cualquier re‑embarque, sobre todo si el enemigo atacaba a las tropas en retirada con bayonetas.

El general‑en‑jefe, Lord Birdwood, recibió una respuesta breve y sin matices:
«Ya habéis superado la parte más difícil; ahora solo tenéis que cavar, cavar y cavar hasta estar a salvo».

El almirante Thursby, responsable de la orden, transmitió el mensaje de Sir Ian Hamilton al cuartel general del Cuerpo Birdwood. Comprendió el sacrificio de los soldados y el sufrimiento provocado por el clima y el enemigo.

Aunque los informes que llegaban del frente indicaban que la moral de los combatientes no se había quebrantado pese a las terribles bajas sufridas esa mañana en las laderas de Ari Burnu, Birdwood y su estado de mando estaban decididos a cumplir las órdenes del general‑en‑jefe lo mejor posible.

Los ANZAC, a pesar de estar fuertemente presionados por los turcos, no querían rendirse sin luchar por el terreno conquistado. Tenían la intención de mantener el tiempo necesario para enlazarse con las dos divisiones franco‑británicas que habían desembarcado en Cabo Helles.

Si los combatientes aún no lo sabían, el general Birdwood ya comprendía que las esperanzas en ese flanco eran escasas.

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