Historia antigua

Batalla del Río de la Plata (1939)

Antecedentes

El 13 de diciembre de 1939, el crucero de bolsillo alemán Admiral Graf von Spee había llevado a cabo una campaña de tres meses contra convoyes mercantes británicos en el Atlántico Sur. Tras varios ataques exitosos, el buque buscó refugio para reabastecerse en la bahía del Río de la Plata, en la costa de Uruguay.

Despliegue de las fuerzas

El Reino Unido, al tanto de la presencia alemana, envió una escuadra compuesta por el crucero pesado HMS Exeter (armado con ocho cañones de 203 mm), el crucero ligero HMS Ajax y el crucero ligero neozelandés HMS Achilles (ambos con ocho cañones de 152 mm). El Graf von Spee disponía de dos torretas triples de 280 mm y una torreta doble de 150 mm, además de una batería antiaérea.

Desarrollo de la batalla

Al salir de la bahía, los británicos se organizaron en dos grupos. El HMS Exeter, cubierto por una cortina de humo, se acercó a una distancia segura y abrió fuego con sus cañones iluminadores, marcando el objetivo alemán. El Graf von Spee respondió inmediatamente, pero su disposición de armas le impedía atacar eficazmente a varios blancos simultáneamente.

El capitán alemán, Hans Langsdorff, concentró su fuego en el Exeter, subestimando la amenaza de los cruceros ligeros. Ajax y Achilles se acercaron hasta la distancia de torpedos, pero sus torpedos fallaron. Langsdorff entonces dirigió su fuego contra Ajax, causándole graves daños, y posteriormente volvió contra el Exeter, que recibió impactos críticos en sus torretas principales.

El Exeter, gravemente herido, intentó lanzar sus propios torpedos; solo uno alcanzó al Graf von Spee, impactando en la zona más reforzada del casco y provocando daños menores. Un último disparo de 203 mm alcanzó la cubierta superior del buque alemán, ocasionando bajas entre la tripulación.

Retirada y consecuencias

Desprovisto de munición y con sus torretas principales inutilizadas, el Graf von Spee se retiró hacia Montevideo, Uruguay, buscando reparaciones. La Marina británica, mientras tanto, solo disponía del crucero pesado HMS Cumberland, que había llegado desde las Islas Malvinas, y simuló la llegada del portaaviones Ark Royal y del crucero de batalla Renown para presionar al enemigo.

Ante la imposibilidad de reparar el buque y la presión diplomática de los Aliados, Langsdorff decidió hundir su propia nave el 17 de diciembre de 1939 para evitar que cayera en manos enemigas. El capitán se suicidó poco después. La tripulación sobreviviente fue internada en Buenos Aires.

El caso del Altmark

Entre los prisioneros capturados por el Graf von Spee se encontraban los detenidos a bordo del buque de suministro Altmark. El 16 de febrero de 1940, el destructor británico HMS Cossack llevó a cabo una audaz incursión en el fiordo noruego de Jøssingfjord, territorio neutral, liberando a los prisioneros.

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