Historia antigua

La suerte parece sonreír a los nacionalistas

Los primeros días del alzamiento

El 19 de julio, día en que Franco desembarcó en el Marruecos español y sometió sus guarniciones, Goded, tras aplastar la rebelión en Mallorca, arribó a Barcelona. Fue capturado al día siguiente por el mando republicano y fusilado a principios de agosto.

En Sevilla, el general Gonzalo Queipo de Llano engañó al cuartel general republicano haciéndole creer que una gran columna enemiga se acercaba, lo que facilitó la victoria de la insurrección. En Málaga, el general rebelde pospuso, en el último momento, la declaración del estado de sitio. En Aragón prevaleció el "Movimiento", mientras que en el País Vasco la situación quedó confusa. Burgos, Valladolid y Pamplona se alinearon sin vacilación con el levantamiento.

El mapa de la rebelión

El 19 de julio y los días siguientes se caracterizaron por adhesiones entusiastas, aprobaciones cautelosas o abierta oposición. Los territorios que apoyaron la rebelión fueron Marruecos, las islas españolas y, en la península, las montañas de Aragón, Navarra, Galicia y parte de la antigua Castilla, además de la costa andaluza desde Algeciras hasta Huelva. Estas dos áreas sólo se comunicaban a través de Portugal.

El desafío de Franco

El principal problema de Franco era enlazar rápidamente el norte, comandado por el capitán general Emilio Mola Vidal, con el sur, ya bajo control de Queipo de Llano. Para ello necesitaba equipos y tropas. Disponía de cinco divisiones en la metrópoli (Valladolid, Burgos, Sevilla, Zaragoza y Galicia) y de 34.000 hombres en Marruecos, de los cuales 9.000 eran nativos. El equipamiento era insuficiente, sobre todo la escasez de aviones, pero era esencial trasladar refuerzos de Marruecos a la península, lo que requería el control del estrecho de Gibraltar.

La Armada, leal al gobierno, bloqueó el paso marítimo. Gracias al suministro de aviones militares alemanes y a la protección aérea de bombarderos italianos estacionados en Mallorca, se estableció un puente aéreo que trasladó los batallones de choque marroquíes al continente. Reunidos en Sevilla, esas tropas formaron el "Ejército del Sur", bajo el mando de Franco.

La ofensiva de Yagüe

A principios de agosto, una columna móvil dirigida por el coronel Yagüe, compuesta por tres banderas de la Legión y tres tabors de 25 hombres cada una, avanzó rápidamente hacia Mérida, tomó la ciudad y siguió hacia Badajoz, donde se detuvo. Allí se desataron feroces combates entre nacionalistas y republicanos, la primera gran batalla de la guerra civil, descrita como "luchar a cuchillo".

Mientras se completaba la unión de los frentes, Mola capturó Irun y San Sebastián. Yagüe, por su parte, continuó su marcha hacia Madrid, aislando la zona basco‑asturiana, y conquistó Talavera de la Reina; Toledo estaba a la vuelta de la esquina. La suerte parecía sonreír a los nacionalistas: la unión norte‑sur se logró y se creía que Madrid caería "como fruta madura".

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