
La batalla de Madrid
Madrid fue el escenario de la mayor contienda de la Guerra Civil española, un conflicto que durante tres años dominó la política y la diplomacia internacional, atrajo la atención mundial sobre los extremismos fascista y comunista y, en muchos aspectos, anticipó la Segunda Guerra Mundial.
Por qué era crucial la capital
Conquistar Madrid no era una necesidad militar, pero quien controlara la capital sería percibido, tanto por el pueblo español como por el extranjero, como el verdadero representante del poder estatal. Mientras la ciudad permaneciera en manos republicanas, los sublevados no podrían aspirar al reconocimiento oficial como legítimos gobernantes.
El clima político de 1936
En las elecciones generales de febrero de 1936 llegó al poder el 28.º Gobierno del país, encabezado por el Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda. Las elecciones se celebraron en un ambiente de extrema tensión social: luchas políticas, asesinatos, ataques a sedes de partidos y periódicos, huelgas y disturbios.
Tras la victoria, la situación se volvió aún más dramática. Organizaciones políticas activas –anarquistas, comunistas, fascistas y monárquicos– se levantaron contra la República y su gobierno, armándose en secreto y multiplicando actos violentos con el objetivo de derrocar al régimen constitucional.
En julio de 1936 varios grupos conspiraron para tomar el poder y establecer un Estado basado en sus intereses e ideologías. Entre ellos, la organización monárquica Unión Militar Española (U.M.E.), creada en 1931 por un “grupo secreto” de oficiales, pretendía instaurar un orden y disciplina mediante una dictadura militar, trabajando simultáneamente para crear un “clima revolucionario” dentro del ejército.