
La hacha de batalla es una hacha diseñada exclusivamente como arma, no como herramienta. De forma sencilla, combina una hoja curvada con un mango de distintas longitudes y materiales.
El debate sobre si la herramienta precedió al arma sigue abierto, ya que ambos usos han coexistido desde tiempos inmemoriales.
La expresión «desenterrar el hacha», originaria de una práctica guerrera de los nativos americanos, adquirió un sentido figurado que alude a la adopción de una actitud hostil.
Evolución técnica del arma
Una mejora frecuente consiste en dotar la hoja de doble filo. Aunque inutilizable para tareas como tala o carpintería, el filo doble mejora el equilibrio y la maniobrabilidad en combate.
Agregar una punta en el extremo del mango permite ataques de empuje, útiles para perforar protecciones como la armadura de placas, algo que la hoja sola no lograría sin dañar al portador.
Historia del uso de las hachas de combate
Su uso se remonta a la prehistoria, cuando se fabricaban con piedra pulida y también servían como herramienta.
En la antigüedad, sacerdotes grecorromanos empleaban hachas para sacrificar bueyes.
Los lictores de Roma portaban hachas dentro de los fasces como símbolo de autoridad.
Su época de mayor esplendor fue la de los vikingos, que utilizaban enormes hachas de dos manos, y de los francos.
Al final de la Edad Media fue progresivamente reemplazada por la espada de sable y el mosquete.
El hacha de doble filo sobrevivió en el folclore y en la fantasía heroica, donde se ha convertido en el arma predilecta de los enanos.
Ejemplos de hachas de batalla
Bardiche
Francisque
Hacha de Lochaber
Alabarda
Labrys
Tomahawk