Historia antigua

14. La Partición del Gran Imperio Romano

14. La Partición del Gran Imperio Romano

El ascenso de Constantino I

En el año 305 d.C., Constantino I, conocido como Constantino el Grande, se convirtió en el gobernante del Imperio Romano. Desde los 14 años había participado en campañas militares junto al emperador Diocleciano. Tras la reforma de Diocleciano, el vasto imperio estaba dividido en dos grandes provincias: el Imperio Romano de Oriente y el de Occidente. Diocleciano, sin embargo, residía en la región que hoy corresponde a Croacia, dentro del Oriente.

Traslado de la capital

Al consolidarse en el poder, Constantino trasladó la capital del imperio desde Roma en el 324 d.C. hacia la zona oriental, estableciéndola en la ciudad de Bizancio, situada entre el Mar Negro y el Mediterráneo. Allí, fundó la nueva capital conocida como Constantinopla, que más tarde sería llamada Estambul.

Esta mudanza permitía a Constantino dirigir de forma más eficaz las campañas en las fronteras orientales y ejercer un control directo sobre el ejército.

Beneficios a la Iglesia Católica

Constantino concedió a la Iglesia Católica y a su clero exenciones fiscales y numerosos privilegios, sentando las bases para su creciente influencia.

Co‑gobernantes en Occidente

Con la capital en Constantinopla, la posibilidad de una división formal del imperio se hizo más evidente. No obstante, los emperadores orientales continuaron nombrando co‑emperadores para la parte occidental. En 306 d.C., Constantino nombró a Valerio Severo como César de Roma.

La ocupación de Roma por Majencio

En 307 d.C., el noble romano Majencio capturó a Valerio Severo, obligándolo a suicidarse, y tomó el control de Roma y del Imperio Occidental.

En 308 d.C., Constantino proclamó a su tío materno Licinio como emperador de Roma, pero Majencio no cedió la ciudad. Finalmente, en 312 d.C., Constantino derrotó a Majencio en la famosa batalla del Puente Milvio.

El cristianismo y Constantino

Aunque Constantino nació pagano y mantuvo una postura de tolerancia religiosa, el cristianismo había ganado terreno dentro del aparato gubernamental. Según algunos historiadores, el propio Constantino se convirtió al cristianismo en su lecho de muerte en 337 d.C.

Tras su muerte, el cristianismo se estableció como religión oficial del imperio, desplazando la antigua religión politeísta romana, que quedó prácticamente extinguida en pocos años bajo la presión del Estado.

Sucesión y declive

Tras la muerte de Constantino I, su hijo Constantino II accedió al trono, pero fue asesinado en 340 d.C. durante una contienda con su hermano Constantino I. Entre 340 y 356 d.C. el trono occidental pasó por manos de Constantino II, luego de Constancio II y, finalmente, del emperador Juliano.

Juliano murió en batalla en 363 d.C. y fue sucedido por Joviano, quien falleció ocho meses después a causa de una inhalación de humo. Estos gobernantes, aunque inicialmente designados como co‑emperadores por el Oriente, ejercían una autoridad cada vez más nominal sobre Occidente.

Con el tiempo, la división entre los dos imperios se consolidó, marcando el inicio del declive acelerado del Imperio Romano.


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