Contexto y origen del conflicto
A mediados del siglo V a.C. la expansión del Imperio aqueménida amenazaba a Grecia. Tras someter la costa occidental de Asia Menor y sus islas, los persas intentaron ocupar el sur de los Balcanes, lo que provocó la primera confrontación directa entre ambas civilizaciones.
La primera invasión persa y la batalla de Maratón
En 493 a.C. Mardońo, yerno del rey Darío I, cruzó el Egeo y capturó varias colonias griegas del norte del mar Jónico. La verdadera causa de la invasión fue el apoyo que Atenas y Eretría brindaron a los rebeldes jónicos contra el dominio persa. Darío exigió su sumisión; al ser rechazada, envió una expedición que llegó a la isla de Eubea y, desde allí, cruzó a la península de Ática.
En la llanura de Maratón, el ejército ateniense, liderado por Milcíades, derrotó a una fuerza persa mucho mayor. La maniobra de flanco de Milcíades desintegró al enemigo y obligó a los supervivientes a huir a sus barcos. Un mensajero recorrió más de 42 km para anunciar la victoria; al llegar, cayó muerto por el agotamiento.
La invasión de Jerjes y la defensa de las ciudades griegas
Tras la derrota, Darío fue sucedido por su hijo Jerjes I, quien organizó una segunda invasión masiva en 480 a.C. El ejército persa, compuesto por persas, medos, partos, bactrianos, asirios, egipcios, etíopes, indios y otros pueblos, cruzó el Helesponto mediante dos enormes puentes flotantes.
Una coalición grecorromana se formó bajo el liderazgo de Esparta (por su potente infantería) y Atenas (por su flota). El político y estratega ateniense Temístocles impulsó la construcción de una poderosa armada.
Thermopylae y el heroísmo espartano
El primer enfrentamiento terrestre se produjo en el paso de Termópilas, una estrecha garganta ideal para la defensa. El rey espartano Leónidas I, con 300 hoplitas espartanos y algunos aliados de Tebas, mantuvo la posición contra la abrumadora superioridad numérica persa. Solo la traición de un local, que reveló un camino de flanqueo, permitió a Jerjes rodear la posición y forzar la retirada de los defensores, que lucharon hasta la muerte.
La victoria naval de Salamina
Tras la caída de Atenas, los atenienses evacuaron a la población a las islas de Salamina, Egina y Troezen. El 20 de septiembre de 480 a.C. la flota griega, más ligera y maniobrable, atacó a la mayor y menos ágil armada persa en el estrecho de Salamina. Gracias al conocimiento local y a la estrategia de Temístocles, los griegos infligieron una derrota decisiva que obligó a Jerjes a retirar sus fuerzas.
La campaña final y el fin de la amenaza persa
Jerjes regresó a Persia, dejando a Mardońo al mando en Grecia. En 479 a.C. los griegos, bajo Pausanias, derrotaron al ejército persa en la batalla de Platea, donde Mardońo murió. Ese mismo año, la flota persa fue aniquilada en la batalla de Cabo Mícalo.
Con la creación de la Liga de Delos en 478 a.C., Atenas asumió el liderazgo de la coalición anti‑persa. Las victorias navales en el Eurimedonte (469 a.C.) y en Salamina de Chipre (449 a.C.) consolidaron la independencia de las ciudades griegas del Egeo, reconocida formalmente por los persas en el tratado de Calia.
Según la enciclopedia histórica.