Historia antigua

Introducción a la China antigua

Introducción a la China antigua La China antigua está bañada por un manto amarillento desde tiempos inmemoriales: el famoso río Amarillo, o Huang He. Según la leyenda, la diosa Nuwa modeló a los primeros hombres con arcilla amarilla en sus orillas, y su señor, el Soberano Amarillo (Huangdi), los guió. Veamos con más detalle los hitos de esta civilización.

Los orígenes en la cuenca del Huang He

La fértil llanura y la abundancia de agua determinaron la principal actividad de sus primeros habitantes: la agricultura. Para cultivar tierras alejadas del cauce, aprendieron a construir canales de riego. El paso del piedra al bronce y al hierro revolucionó la producción: arcos con puntas metálicas, espadas de hierro y herramientas más eficaces aumentaron la productividad y, a la vez, generaron conflictos por la conquista de territorios.

Dinastía Shang (Yin)

Los Shang, conocidos también como Yin, se establecieron en la cuenca del Huang He tras derrotar a la tribu Qiang (o Xia). Sus ancianos pasaron de ser jefes tribales a reyes absolutos, legitimándose como "hijos del Cielo". Este mito consolidó la idea de un Estado centralizado en la "Zhong Guo", la "Tierra Media", nombre que los chinos usan para referirse a su país.

Dinastía Zhou

En 1122 a.C. los Zhou derrocaron a los Shang y establecieron una monarquía feudal. El primer rey, Wu Wang, repartió tierras y títulos (gong, hou, bo, zi, nan) semejantes a duques, príncipes y condes europeos. La época se divide en dos períodos: los «Primaveras y Otoños» (770‑403 a.C.) y los «Estados Combatientes» (403‑221 a.C.), en los que los señores feudales lucharon entre sí y contra pueblos vecinos.

Estados Combatientes

Los siete reinos más poderosos (Qi, Chu, Yan, Han, Zhao, Wei y Qin) se enfrascaron en guerras sangrientas. Un relato describe la batalla de Changping (260 a.C.), donde el ejército de Qin enterró vivos a 400 000 prisioneros de Zhao.

El reino de Qin y la unificación

Qin emergió victorioso, gracias a una reorganización militar que combinaba jóvenes ofensivos y veteranos defensores. En 221 a.C., el rey Zheng, a los trece años, se proclamó "Huangdi" (emperador) y adoptó el nombre de Qin Shi Huang. Implementó reformas radicales: división del territorio en provincias y condados, moneda única de oro y cobre, escritura estandarizada, medidas uniformes y leyes estrictas que responsabilizaban a toda la familia por los actos de sus miembros.

La tumba de Qin Shi Huang

Su mausoleo, construido durante 37 años por 720 000 obreros en el Monte Li, rivaliza con las pirámides egipcias. Incluye una gran cámara subterránea, corredores llenos de lacas, jaspe, réplicas de montañas sagradas, ríos de mercurio y cientos de figuras de terracota, además de cientos de mujeres enterradas junto al emperador.

Dinastía Han

Tras la muerte de Qin Shi Huang, la lucha civil culminó con Liu Bang, quien fundó la Dinastía Han Occidental (206‑25 a.C.). Los primeros Han restauraron la economía y fortalecieron el poder central. El emperador Wu Di (Liu Che, 140‑87 a.C.) expandió las fronteras, pero las constantes guerras agotaron los recursos, provocaron aumentos de impuestos y dejaron al país vulnerable a inundaciones y sequías.

En 25 d.C., Liu Xiu (Gaozu) estableció la Dinastía Han Oriental (25‑220), trasladando la capital a Luoyang. Durante este período se perfeccionaron la fundición de hierro, la producción de sal con gas natural y la fabricación de papel barato a partir de corteza y cáñamo. Sin embargo, la rebelión de los Turbantes Amarillos (184) y la corrupción de la nobleza provocaron la caída de los Han.

Los Tres Reinos

Tras la desintegración de los Han, surgieron tres reinos rivales: Wei (capital en Luoyang), Shu (Chengdu) y Wu (Jiankang). El periodo (220‑280) estuvo marcado por continuas batallas; Wei conquistó Shu en 263 y Wu en 280, dando paso a la Dinastía Jin Occidental.

La inestabilidad continuó: una rebelión de ocho príncipes, invasiones de tribus nómadas y la eventual mudanza de la capital al sur en 316 dieron origen a la Dinastía Jin Oriental (317‑420). Posteriormente, el norte quedó bajo dominio de dinastías no chinas (Xianbei) mientras el sur estaba gobernado por la serie de dinastías del Sur.

Según la Enciclopedia Histórica

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