¿Qué fue el Reino Asirio?
El Reino Asirio surgió entre el 2000 y el 1000 a.C. en la zona alta del río Tigris, en el norte de Mesopotamia. Durante la era de la Tercera Dinastía de Ur y la posterior dinastía babilónica amorita, Asiria permaneció como un pequeño estado dependiente.
En el siglo XV a.C. quedó bajo el dominio del Reino Mitanni, fundado por los hurritas. Con el tiempo, Mitanni se dividió entre los hititas, y Asiria recuperó su independencia.
En el siglo VII a.C., gracias a la adopción de armas de hierro, carros de guerra y caballería, el Reino Asirio se transformó en un verdadero imperio que llegó desde Mesopotamia hasta el norte de Egipto.
Su organización política era centralizada y autoritaria: el rey controlaba la administración, el ejército y la religión; el territorio se dividía en provincias gobernadas por funcionarios reales; y se mantenía una red de mensajeros a caballo.
El auge asirio terminó en 612 a.C. cuando una coalición de medos, neobabilonios y egipcios, junto con revueltas internas provocadas por los altos impuestos, provocó su colapso.
Los cuatro reinos que surgieron tras la caída asiria
- Egipto
- Lidia (península de Anatolia)
- Imperio Neobabilónico
- Media
Egipto
Tras la derrota asiria, el dominio egipcio se restableció bajo una dinastía de origen libio. Egipto intentó apoyar a Asiria contra la coalición medo‑babilónica, pero su intento de cruzar a Siria fue frustrado por la resistencia del rey de Judá, que cayó en combate.
La derrota en la Batalla de Carquemis (605 a.C.) obligó a Egipto a abandonar sus ambiciones en Siria, consolidando la hegemonía neobabilónica en la región.
Lidia
Lidia, situada entre Frigia y Grecia, se convirtió en la primera civilización conocida por acuñar monedas. Tras la caída de los hititas, la región fue dominada por pequeñas ciudades‑estado, pero bajo el liderazgo lidio surgió un importante centro comercial gracias a sus minas de oro.
Los cimerios, nómadas de la estepa ucraniana, invadieron la zona; Lidia logró repelerlos y, a su vez, absorbió los restos del Reino Frigio.
Imperio Neobabilónico
El renacer babilónico, liderado por la dinastía de Nabopolasar, se benefició de la constante lucha entre Asiria y sus vecinos. Tras la caída asiria, Babilonia tomó el control de la mayor parte de Mesopotamia.
En la primera mitad del siglo VI a.C. el imperio neobabilónico conquistó Palestina, deportando a los judíos a Babilonia en lo que se conoce como el cautiverio babilónico.
Media
Media se extendía sobre la mayor parte de la meseta iraní y llegó a controlar partes de Asia Central. El zoroastrismo, religión nativa, se difundió ampliamente gracias a la expansión medo‑persa.
En 612 a.C. los medos, junto con los neobabilonios, destruyeron la última capital asiria, Nínive, y en pocos años consolidaron su poder.
El Imperio Aqueménida de Ciro el Grande
En 550 a.C., Ciro II de Persia, rey de Media, unificó la meseta iraní y fundó el Imperio Aqueménida. En pocos años conquistó Lidia, Egipto y, en 539 a.C., la ciudad de Babilonia.
Ciro liberó a los judíos cautivos, permitiéndoles regresar a Jerusalén y reconstruir su templo, lo que le valió el título de “mesías” en la tradición judía.
Los reyes aqueménidas practicaban el zoroastrismo, pero mostraban una notable tolerancia religiosa, permitiendo que el judaísmo, el egipcio y otras creencias coexistieran bajo su dominio.
Tras la muerte de Ciro, su hijo Cambises II incorporó Egipto al imperio, pero la sucesión se vio amenazada por conspiraciones internas, lo que reflejaba la compleja política de los primeros reinos persas.