Historia antigua

Evolución humana y el origen de las naciones

Orígenes en África

Los seres humanos modernos surgieron en África hace aproximadamente 200 000 años. En sus inicios, nuestros antepasados vivían como cazadores‑recolectores, adaptándose a un clima que se volvía cada vez más frío y seco.

Migraciones fuera del continente

Ante la escasez de alimentos y la necesidad de refugio, grupos humanos comenzaron a abandonar África en busca de nuevas fuentes de agua y de alimentos. Las rutas migratorias y los períodos de ocupación se ilustran en el mapa que sigue a continuación.

Apariencia, razas y lenguas

Con el tiempo, la variación física dio origen a lo que hoy denominamos razas. Paralelamente, surgieron diferencias lingüísticas y culturales. Cuando grupos con rasgos similares se juntaron, compartieron conocimientos y costumbres, creando familias de lenguas como el germánico (inglés, alemán, holandés) o el romance (latín, francés, español).

Del cazador‑recolector a la agricultura

Al terminar la última glaciación, el planeta se calentó y desaparecieron muchos de los grandes animales que sustentaban la economía tradicional. Para sobrevivir, los humanos desarrollaron la agricultura y la ganadería alrededor del 8000 a.C. en el Próximo Oriente.

Este proceso, conocido como la Revolución Agrícola, marcó el paso de una vida nómada a asentamientos permanentes cerca de fuentes de agua.

Agricultura de riego y surgimiento de los estados

En regiones donde la lluvia era insuficiente, los agricultores aprendieron a canalizar y almacenar agua, dando origen a la agricultura de riego. La gestión del agua y el aumento de la producción alimentaria permitieron el crecimiento demográfico y la aparición de desigualdades sociales.

Con excedentes de cosechas, se consolidaron estructuras políticas y económicas que dieron origen a las primeras naciones o civilizaciones, como la Mesopotamia (ríos Tigris y Éufrates), el valle del Nilo, el valle del Indo y los valles del Huang‑He y del Yangtsé.

Nacimiento de la civilización

Así, la evolución humana, la migración global, la diversificación física y lingüística, y la adopción de la agricultura transformaron a la especie y sentaron las bases de las civilizaciones antiguas.