En este artículo se resume la expedición de la Segunda Cruzada (1147‑1149) y el proceso mediante el cual Saladino fundó la dinastía ayubí en Oriente Medio, culminando con la caída de Jerusalén en 1187.
Antecedentes y resultados de la Primera Cruzada
Tras la Primera Cruzada (1096‑1099) los cruzados establecieron cuatro Estados latinos en Tierra Santa:
- Condado de Edesa
- Principado de Antioquía
- Reino de Jerusalén
- Condado de Trípoli
Estos territorios permanecieron bajo dominio cristiano durante varias décadas, pero su estabilidad estaba constantemente amenazada por los señores musulmanes, especialmente la dinastía selyúcida.
El declive del Condado de Edesa y el llamado a la Segunda Cruzada
El Condado de Edesa, situado en la frontera con los selyúcidas, cayó en 1144 tras la captura de su conde por parte de Zengi, fundador de la dinastía zengí. El papa Eugenio III solicitó ayuda a los cristianos de Europa.
Reyes como Luis VII de Francia, Conrado III de Alemania (más tarde el emperador Federico I Barbarroja) y numerosos nobles respondieron al llamado, iniciando la Segunda Cruzada que se prolongó entre 1147 y 1149.
En el mismo período, la Reconquista ibérica alcanzaba su apogeo, lo que motivó a muchos cruzados a participar también en campañas contra los musulmanes en la península y en los territorios eslavos del norte bajo el mando de príncipes alemanes.
Sin embargo, el objetivo original —reconquistar Edesa— quedó diluido, y la Segunda Cruzada terminó en fracaso tanto en el Levante como en Europa.
La dinastía zengí y el origen de Saladino
La dinastía zengí era una rama turca‑atábeg de los selyúcidas que gobernó el norte de Irak y Siria entre los siglos XII y XIII. Un atábeg era el tutor o regente de un monarca menor de edad.
Zengi, que había asesinado al sultán selyúcida Malik‑Shah para buscar la semi‑independencia, fue sucedido por su hijo Nur‑ad‑Dín (también llamado Noor‑Ad‑Din), quien heredó el dominio sobre Edesa y Alepo.
Tras la muerte de Zengi, sus hijos se repartieron el territorio: el mayor tomó el control de Mosul, mientras que Noor‑ad‑Dín se estableció en Alepo y, más tarde, en Damasco.
Saladino: de sirviente a sultán
Saladino (Salāh ad‑Dīn Yūsuf ibn Ayyūb) era hijo de Noor‑ad‑Dín. Su hermano mayor, Shirkuh, era un talentoso comandante militar que, en 1169, fue enviado por su cuñado Noor‑ad‑Dín al Egipto fatimí para apoyar al califa.
Shirkuh conquistó el cargo de vizir fatimí, pero murió poco después. En su lugar, Saladino fue nombrado vizir y, gradualmente, consolidó su poder militar y político.
En 1171, Saladino abolió la dinastía fatimí chií y proclamó la supremacía del sultanato suní, fundando la dinastía ayubí (de su padre, Ayyub). Desde Egipto, extendió su dominio hacia Siria, y en 1174 tomó Damasco.
La caída de Jerusalén
Con una visión unificadora, Saladino dirigió sus campañas para eliminar los estados cruzados de Palestina. Después de años de presión, su ejército derrotó a los cruzados en la decisiva Batalla de Hattín (1187) y tomó Jerusalén el 2 de octubre de ese mismo año.
Este triunfo marcó el fin del Reino de Jerusalén y preparó el escenario para la Tercera Cruzada, liderada por Ricardo Corazón de León, Federico Barbarroja y Felipe Augusto.