Tras haber abordado las características geográficas de Rusia y la Rus de Kiev, llega el momento de analizar la formación del Imperio Ruso bajo la dinastía Romanov.
Nacimiento y desarrollo de la dinastía Romanov (1613)
En medio de continuas guerras con los vecinos, el Gran Ducado de Moscú necesitaba una autoridad unificadora. En 1613, la noble familia Romanov fue elegida para liderar el país; el zar Mijaíl I se convirtió en el primer monarca de la nueva dinastía.
Al principio el poder de los Romanov era limitado y dependía del apoyo de la nobleza y del clero. Esta situación empezó a cambiar a partir de 1654, cuando estalló la Guerra Ruso-Polaca.
Crecimiento económico
Para financiar la guerra, el gobierno introdujo nuevas monedas de bronce, mientras que los impuestos continuaron pagándose en plata. Esta política generó un importante beneficio para el Estado, aunque provocó descontento entre la población, que se manifestó en una breve revuelta sofocada rápidamente por el ejército.
Consecuencias de la Guerra Ruso-Polaca (1654‑1667)
El conflicto consolidó la presencia rusa en territorios de la actual Ucrania y Bielorrusia, poblados mayoritariamente por eslavos orientales que compartían lengua y cultura, pero con diferencias religiosas respecto a Polonia y Lituania.
En el siglo XVI, la Mancomunidad Polaco-Lituana y el Imperio Otomano habían expandido sus dominios, ejerciendo presión sobre la región ucraniana. Los cosacos, harta de la opresión, buscaron alinearse con Moscú para obtener autonomía frente a Polonia‑Lituania.
El tratado de Andrusovo (1667) dividió la Ucrania a lo largo del río Dniéper: la parte occidental quedó bajo control polaco‑lituano y la oriental fue incorporada al zarato ruso, marcando el inicio de la hegemonía rusa en Europa del Este.
Expansión territorial hacia el este
Los Romanov continuaron la política expansionista iniciada por la dinastía Rurik. La conquista de Siberia se aceleró gracias a la superioridad militar de los rusos, equipados con armas de fuego frente a los arcos y flechas de los pueblos nativos.
En 1689, el Tratado de Nerchinsk con la dinastía Qing de China estableció la frontera entre los imperios a lo largo del río Argún y el lago Baikal, consolidando el control ruso sobre vastas áreas siberianas.
Fundación del Imperio Ruso (1721‑)
El Gran Ducado de Moscú, fundado por Iván el Terrible, evolucionó bajo los Romanov hasta convertirse en un imperio. En 1682 falleció el zar Fiodor III y la sucesión pasó a los hermanos Iván V y Pedro I. Aunque Iván V era el zar oficial, la verdadera iniciativa recaía en Pedro el Grande, quien buscaba modernizar el país siguiendo el modelo europeo.
Pedro el Grande y la transformación del Estado
Pedro realizó una serie de reformas militares, administrativas y culturales. Tras recuperar el mar de Azov, inició la Gran Guerra del Norte (1700‑1721) contra Suecia para asegurar el acceso al mar Báltico.
La victoria en la Gran Guerra del Norte permitió a Rusia dominar el Báltico y, en noviembre de 1721, el zar se autoproclamó Imperador de toda Rusia, marcando el nacimiento oficial del Imperio Ruso.
Durante su reinado, la expansión continuó hacia el este: el explorador Vitus Bering lideró la expedición que, aunque él murió en 1741, abrió la ruta hacia Alaska, territorio que más tarde sería parte del imperio.
Problemas de sucesión
Pedro murió sin designar claramente a su sucesor, lo que desencadenó una crisis dinástica. A pesar de sus logros, el imperio quedó con una cuestión de sucesión sin resolver, que tendría consecuencias en los años siguientes.