Historia antigua

La prosperidad del Imperio georgiano bajo la reina Tamar, su primera monarca

Un reino

La prosperidad del Imperio georgiano bajo la reina Tamar, su primera monarca

Lo que hoy conocemos como Georgia fue antaño un reino independiente. Situada en la encrucijada entre Europa del Este y Asia Occidental, Georgia se extiende desde la costa del Mar Negro hasta las fronteras sur de Rusia. Esta posición estratégica la convirtió en una parada clave de la Ruta de la Seda y en escenario de cruzadas, invasiones griegas, romanas, turcas, mongolas y, finalmente, del dominio ruso.

Entre el año 1008 y el siglo XIV el Reino de Georgia se alzó como una potencia propia. Vivió su edad de oro entre los siglos XI y XIII, época de avances militares y logros en arte, arquitectura y literatura. En medio de este florecimiento reinó el rey Jorge III, un monarca sabio pero sin herederos varones. Ante la presión de la nobleza, decidió nombrar a su hija mayor, Tamar, como sucesora.

La gobernante justa

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Previendo la resistencia al hecho de que una mujer heredara el trono, el rey Jorge organizó una coronación conjunta en 1178, convirtiendo a Tamar en co‑gobernante. Durante seis años aprendió a gobernar a su lado, hasta la muerte del rey en 1184. La nobleza se opuso nuevamente, alegando que nunca antes había existido una reina en la historia georgiana.

Con apenas veinticinco años, Tamar se consolidó como la única soberana tras una segunda coronación, presidida por el líder de la Iglesia georgiana, a quien había nombrado en alto cargo. Desde ese momento fue titulada «mepe», término que significa rey, y se convirtió en la primera mujer en ejercer el poder supremo del reino.

Guerra y expansión

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La ubicación central de Georgia la convirtió en campo de batalla de numerosos imperios. El reinado de Tamar estuvo marcado por éxitos militares casi inmediatos: recuperó territorios georgianos y armenios ocupados por fuerzas musulmanas. Ante la amenaza de un gran ejército musulmán, su discurso motivador infundió valor a sus tropas, logrando una victoria sorprendente que abrió el camino a futuras conquistas, consolidando a Georgia como una verdadera potencia.

La gran capital: Vardzia

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Uno de los mayores logros de Tamar fue la construcción de Vardzia, una ciudad fortificada excavada en la ladera de una montaña. Con más de seis mil habitaciones, veinticinco bodegas, salas de reuniones, una farmacia, una impresionante sala del trono y una iglesia plenamente operativa, Vardzia se alzaba como una metrópolis subterránea de trece niveles.

Diseñada con la defensa como prioridad, la ciudad contaba con una única entrada y un laberinto de túneles que dificultaba la invasión. Esta arquitectura casi la hacía impenetrable, permitiendo a los georgianos vivir sin temor a ataques externos.

Prosperidad

La seguridad de Vardzia favoreció un periodo de abundancia. Con sus puertas bien ocultas, los invasores tardaban en encontrar la entrada y, una vez dentro, debían enfrentar un laberinto que daba tiempo a los defensores para preparar trampas. Esta inmunidad permitió a la población enfocarse en el desarrollo cultural y económico.

Innovación

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Vardzia era autosuficiente: el agua fresca provenía de manantiales internos y la agricultura prosperaba gracias a la fértil tierra de la montaña. Las conquistas militares y el comercio por la Ruta de la Seda hicieron de Georgia uno de los reinos más ricos de la época.

La reina Tamar patrocinó las artes. Literatura, poesía, música, orfebrería y gastronomía florecieron. Muchos poetas dedicaron sus versos a la monarca, y obras como El hombre de piel de pantera se escribieron en su tiempo. La religión también se consolidó y refinó bajo su protección.

El declive del reino

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La prosperidad duró aproximadamente un siglo, hasta que un terremoto provocó el colapso parcial de la montaña, revelando la ciudad oculta. Veinte años después de la muerte de Tamar, los mongoles saquearon Vardzia. Hoy en día los turistas pueden explorar sus salas subterráneas y admirar las vistas del valle.

Antropología

Los antropólogos estudian la cultura, no sólo la historia, pero la historia moldea la cultura.

Mi primera palabra en georgiano fue «gamarjoba», que significa «hola». Descubrí que proviene de «gamarjveba», victoria. Se cuenta que la reina Tamar, al dirigir a sus guerreros, gritaba «VICTORIA!», y los soldados respondían igual. Con el tiempo, la palabra se convirtió en saludo, transmitiendo la idea de “victoria para ti”.

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Este ejemplo muestra cómo un gesto histórico se incorpora al día a día sin que la gente lo note conscientemente.

Tradición

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En la película El violinista en el tejado, el personaje Tevia habla de las tradiciones que definen a su comunidad. Aunque no conozca su origen, esas costumbres le dan identidad y sentido de pertenencia. De forma similar, los georgianos valoran conocer el origen de las personas para entender su historia.

¿De dónde eres?

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En Georgia la pregunta “¿De dónde eres?” es recurrente. Cada respuesta revela capas de historia familiar y conecta al interlocutor con sus raíces, algo que para muchos estadounidenses resulta sorprendente.

Importancia cultural en la antropología

La cultura se hereda y se transforma. El saludo georgiano surgió como respuesta a la necesidad de seguridad y valentía en tiempos de guerra. Aunque hoy esa necesidad ha disminuido, la palabra persiste como recuerdo de su pasado.

Reflexión personal

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Aprender sobre otras culturas me lleva a cuestionar mis propias raíces. Mis ancestros pioneros y vaqueros influyeron en mi forma de ser, al igual que la tradición de Tevia define su identidad. Agradezco a quienes me precedieron, pues forman parte de quien soy y de quien seré.

Fuente: Kendall, Bridget “Queen Tamar: The Myth of a Perfect Ruler.” BBC Sounds, 17 sep 2020. https://www.bbc.co.uk/sounds/play/w3cszjvx