- Durante la Tercera República, estallaron numerosas crisis políticas y militares.
- La derrota contra Alemania en 1870 dejó una profunda herida; la pérdida de Alsacia y Lorena avivó el nacionalismo y el deseo de venganza.
- El antisemitismo se manifestó de forma pública y violenta, alimentado constantemente por la prensa.
Periodo: 1894‑1906
Personajes principales
- Alfred Dreyfus
- Ferdinand Walsin Esterhazy
- Jean Jaurès
- Georges Clemenceau
- Émile Loubet
- Georges Picquart
- Émile Zola
Procedimiento
En 1894, el capitán Alfred Dreyfus, oficial judío del ejército francés, fue acusado de haber entregado, mediante un bordereau, información militar secreta a Alemania. En un juicio manipulado, el consejo de guerra lo condenó por traición, le quitó el rango y lo envió a la prisión de la Guayana francesa. La opinión pública, influenciada por la prensa, lo consideró culpable.
En 1895, el mayor Ferdinand Walsin Esterhazy, verdadero responsable del espionaje, fue descubierto por el teniente coronel Georges Picquart. A pesar de las pruebas contundentes, Esterhazy fue absuelto gracias a la intervención del alto mando.
El caso dividió a Francia en dos bandos. Los “dreyfusards”, liderados por el hermano de Dreyfus, Mathieu, defendieron al capitán. Entre sus más destacados defensores estuvieron Georges Clemenceau, Anatole France, Émile Zola y, posteriormente, Jean Jaurés. Los “anti‑dreyfusards” lo señalaban como culpable por su origen judío y alsaciano.
En 1898, tras la absolución de Esterhazy, Émile Zola publicó la famosa carta abierta “¡J’accuse…!” en el periódico l’Aurore. Por acusar al Estado, Zola fue condenado por difamación.
En 1899, nuevas pruebas obligaron a anular el juicio de 1894. Dreyfus fue juzgado nuevamente por el Tribunal de Guerra de Rennes y, de nuevo, fue hallado culpable. Para calmar la tensión, el presidente Émile Loubet le concedió un indulto por razones de salud.
Sin embargo, Dreyfus continuó luchando por su rehabilitación. En 1904 se logró la revisión del caso y, en 1906, tras doce años de polémica, fue declarado inocente. Reincorporado al ejército, recibió la Legión de Honor con el rango de comandante.
Consecuencias
El caso Dreyfus demostró el poder de la prensa para moldear la opinión pública y subrayó la responsabilidad de intelectuales, científicos, escritores y artistas en la defensa de la verdad. Asimismo, evidenció que la razón podía triunfar sobre el obscurantismo y el racismo; durante el escándalo nació la Ligue des Droits de l’Homme (Liga de Derechos Humanos).