Historia antigua

Crisis de alto riesgo financiero

En los primeros años de la década de 2000, los bancos estadounidenses popularizaron los subprime, créditos dirigidos a consumidores con escasa capacidad de pago que, a cambio, ofrecían la hipoteca de su vivienda como garantía.

El tipo de interés estaba vinculado al valor de la propiedad: cuanto mayor era el precio de la casa, menor era la tasa. Esta práctica se extendió rápidamente a Europa, donde los préstamos subprime representaron el 13 % de los créditos otorgados en 2007, convirtiéndose en una opción atractiva para hogares de bajos ingresos.

Desarrollo de la crisis

Los precios inmobiliarios siguieron subiendo hasta que, en 2007, el mercado colapsó. Las tasas de interés se dispararon y millones de estadounidenses dejaron de poder pagar sus hipotecas. La crisis se trasladó a los bancos, que vieron erosionados sus balances y se vieron obligados a vender acciones para cubrir la falta de liquidez, lo que a su vez provocó una fuerte caída del mercado bursátil.

El 15 de septiembre de 2008, el gigante bancario Lehman Brothers se declaró en bancarrota, desencadenando una ola de pánico en los mercados internacionales.

Las entidades europeas, como BNP Paribas, también tenían importantes inversiones en subprime; la interconexión de las economías hizo que la crisis se propagara rápidamente por Europa y el resto del mundo.

Consecuencias

  • Los bancos fueron los más afectados; el FMI estima que el coste de la crisis para las instituciones estadounidenses supera los 2,200 mil millones de dólares. La falta de crédito redujo drásticamente el poder adquisitivo de los hogares.
  • Los bancos centrales, como la Reserva Federal de EE. UU. y el Banco Central Europeo, intentaron estabilizar el sistema inyectando liquidez y respaldando a los bancos. Sin embargo, los elevados déficits públicos generaron un aumento de la deuda soberana y despertaron temores de insolvencia en varios países de la zona euro.

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