Historia antigua

La Restauración Francesa (1814‑1830)

Tras la muerte de Robespierre y el fin del Terror, Francia pasó del Directorio a un poder colegiado, pero las constantes amenazas realistas y la falta de dominio de los consejos provocaron una inestabilidad que culminó en el golpe de Estado del 18‑19 de brumario del año VIII, organizado por Sieyès y Talleyrand y ejecutado por Napoleón Bonaparte.

Napoleón instauró el Consulado, precursor del Primer Imperio (1804‑1814). Se autoproclamó emperador el 2 de diciembre de 1804. Después de la desastrosa campaña rusa de 1812, la derrota en la Campaña de Francia (1814) obligó a su abdicación; el 6 de abril fue enviado al exilio en la isla de Elba. La población, agotada por años de guerra, acogió el regreso de la monarquía.

Periodo 1814‑1830

La Restauración Francesa (1814‑1830)

Personajes principales

  • Luis XVIII (1755‑1824)
  • Carlos X (1757‑1836)
  • Napoleón I (1769‑1821)

Desarrollo

Cuando Luis XVIII, hermano de Luis XVI, asumió el trono en 1814, se dio inicio a la Restauración, dividida en dos etapas. Consciente de que no podía negar el legado revolucionario y napoleónico, el rey concedió a los franceses la Carta Constitucional, que limitó la monarquía absoluta y estableció un régimen más moderado. La carta proclamó igualdad, libertad individual, libertad de expresión y, sobre todo, libertad de prensa. Se crearon dos cámaras: la Cámara de pares, nombrada por el rey, y la Cámara de diputados, elegida por sufragio.

Sin embargo, en la sombra, Napoleón escapó de Elba, desembarcó en Golfo de Juan el 1 de marzo de 1815 y retomó el poder mientras Luis XVIII huía a Gante. Esta breve etapa, conocida como los «Cien Días», concluyó con la derrota definitiva en Waterloo el 18 de junio de 1815 y el exilio permanente de Napoleón a Santa Elena.

El regreso de Luis XVIII marcó la Segunda Restauración. Tras su muerte, el conde de Artois, su hermano, subió al trono como Carlos X. En 1825 reinstauró la ceremonia de coronación que Luis XVIII había abandonado y, a diferencia de su predecesor, revocó libertades y suspendió la prensa, devolviendo el poder a los ultra‑reales. Esta reacción autoritaria provocó la Revolución de Julio de 1830, conocida como «Les Trois Glorieuses», que obligó al exilio a Carlos X.

Consecuencias

La Restauración puso fin al Imperio y devolvió el poder real al trono francés. Aunque la Revolución de Julio terminó la Restauración y expulsó a Carlos X, mantuvo la monarquía bajo la figura de Luis Felipe I de Orleans, quien gobernó como rey de los franceses bajo la llamada Monarquía de Julio.


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