Tras la llegada al poder del Reich, los judíos fueron excluidos mediante la Ley de Restauración del Servicio Civil de 1933, que les prohibió trabajar en la administración pública, y, posteriormente, por las Leyes de Núremberg, que les despojaron de la nacionalidad alemana, les prohibieron contraer matrimonio o relaciones extramatrimoniales con ciudadanos alemanes y les obligaron a portar la estrella de David.
En 1937, el documental de propaganda nazi El Judío Eterno avivó aún más el antisemitismo popular.
El 7 de noviembre de 1938, un judío polaco asesinó al diplomático nazi Ernst von Rath en París. Este hecho sirvió como pretexto para intensificar la persecución contra los judíos.
Dos días después, el 9 y 10 de noviembre, se desencadenó la Noche de Cristal (Kristallnacht), una ola de pogroms orquestada por el régimen nazi.

Personajes clave
- Ernst von Rath
- Joseph Goebbels
- Adolf Hitler
- Rudolf Hess
Desarrollo del pogromo
El 9 de noviembre por la noche, Goebbels anunció el asesinato del diplomático y declaró que los disturbios antijudíos habían estallado espontáneamente, alegando que Hitler había decidido no reprimirlos. En realidad, la Noche de Cristal fue meticulosamente planificada: los campos de concentración ya estaban preparados y la Gestapo recibió la orden de dejar que los saqueos continuaran para justificar arrestos masivos al día siguiente.
La población, incitada por la propaganda, participó activamente: los judíos fueron obligados a arrodillarse, cantar, leer pasajes de Mi lucha, e incluso a besar el suelo. Sin embargo, la violencia principal provino de civiles y de organizaciones como las Juventudes Hitlerianas, que destruyeron sin cesar sinagogas, cementerios, tiendas y hogares, rompiendo los cristales de las ventanas – de ahí el nombre de la noche.
Consecuencias
Se estima que entre 20 000 y 30 000 judíos fueron enviados a campos de concentración; alrededor de 100 fueron asesinados directamente, muchos más se suicidaron y cientos sufrieron agresiones sexuales. Aproximadamente 7 000 comercios y 200 lugares de culto fueron destruidos. En Alemania no surgió una protesta pública significativa, lo que sugiere una aceptación o resignación de gran parte de la población.
El repudio internacional fue amplio, pero las respuestas fueron limitadas: Estados Unidos rechazó la mayoría de los pedidos de asilo judío y Gran Bretaña cerró la emigración hacia Palestina.
Los horrores de la Noche de Cristal empañaron la imagen del régimen nazi y dificultaron cualquier intento de presentarse como un gobierno razonable.