Antecedentes políticos
En las elecciones de 1965 el general de Gaulle se enfrentó al candidato socialista François Mitterrand en la segunda vuelta, lo que redujo su prestigio y devolvió credibilidad a la oposición. En las elecciones legislativas de 1967 el partido gaullista, rebautizado como “Unión de Demócratas para la Vª República”, perdió numerosos escaños, demostrando la fragilidad del régimen de la Quinta República y el aumento de las tensiones.
La oposición denunció la personalización del poder, mientras que dentro de la mayoría surgían críticas:
- El apoyo personal de de Gaulle a los separatistas queiscas provocó una crisis diplomática con Canadá, tras su declaración “¡Viva el Québec libre!” fuera del Parlamento.
- Valéry Giscard d’Estaing advirtió del “ejercicio solitario del poder”.
Este clima de descontento sentó las bases para la explosión de mayo de 1968.
Contexto socio‑cultural
La rápida urbanización, el aumento de la escolaridad y la expansión de la cultura del ocio dieron lugar a una juventud que se afirmaba como categoría socio‑cultural propia y a la evolución de los valores sociales.
El 22 de marzo de 1968, estudiantes de izquierda de la facultad de Nanterre, bajo la influencia del sociólogo Daniel Cohn‑Bendit, denunciaron la desigualdad entre la riqueza de la élite y la pobreza de la mayoría.
Desarrollo de la crisis
La crisis de mayo de 1968 comenzó como una protesta estudiantil. Los jóvenes universitarios cuestionaron la sociedad de consumo y la autoridad, adoptando un ideal político anti‑consumista, anti‑autoritario y libertario, centrado en las libertades fundamentales, la justicia social y la oposición tanto al capitalismo como a la burocracia comunista soviética.
El movimiento “22 de marzo” provocó el cierre de la facultad de Nanterre el 2 de mayo. Los enfrentamientos entre estudiantes y policía derivaron en disturbios y, el 10 de mayo, se erigieron barricadas en París.
El 13 de mayo los sindicatos organizaron una manifestación contra la represión policial, acompañada de una huelga general. La crisis se transformó en una crisis social: se multiplicaron las huelgas (por ejemplo, Renault el 16 de mayo) y las ocupaciones de fábricas.
Ante la confusión de reivindicaciones de trabajadores, estudiantes y sindicatos, el gobierno tuvo dificultades para encontrar interlocutores. De Gaulle, desanimado, intentó abrir diálogos con sindicatos y empresarios. El primer ministro Georges Pompidou concedió a la CGT los “acuerdos de Grenelle” (27 de mayo), que aumentaron salarios, redujeron la jornada laboral y reconocieron el derecho a la organización, aunque las huelgas continuaron.
La situación se volvió política. La incapacidad de actuar y el silencio de de Gaulle generaron la sensación de que el régimen estaba muriendo. Mitterrand propuso la creación de un gobierno provisional y el PCF exigió un “gobierno popular”. El punto álgido llegó el 29‑30 de mayo, cuando de Gaulle desapareció a Baden‑Baden para reunirse con el general Massu. Convencido de tomar el control, anunció la disolución de la Asamblea Nacional y convocó a los franceses a la acción cívica. Las huelgas fueron disminuyendo y el movimiento perdió fuerza.
Consecuencias
- La crisis de 1968 se extendió más allá de lo político, arraigándose en la psicología colectiva de la sociedad industrial. Aunque las demandas fueron a veces confusas, supuso una ruptura política y el mayor desafío al orden establecido en Francia.
- El gobierno tuvo que responder a nuevas aspiraciones socioculturales:
- La juventud se consolidó como realidad social y política.
- Se produjo una transformación de mentalidades, destacando la “liberación sexual”, el feminismo, la anticoncepción y la educación mixta.
- Instituciones tradicionales (familia, Iglesia, ejército) fueron cuestionadas; el lema “prohibir está prohibido” sintetiza la demanda antiautoritaria.
- Se criticó fuertemente la sociedad de consumo y el modelo capitalista.
- Políticamente, la autoridad de de Gaulle quedó minada, mientras Pompidou mostró mayor capacidad de gestión. El nombramiento de Michel Couve de Murville en sustitución de Pompidou se interpreta como el intento de de Gaulle de cerrar el capítulo. Tras anunciar la candidatura de Pompidou, de Gaulle intentó recuperar autoridad mediante una reforma, pero su referéndum sobre la regionalización fue rechazado, evidenciando la desconfianza popular. Finalmente, renunció el 28 de abril de 1969.
Personajes principales
Charles de Gaulle
Georges Pompidou
Daniel Cohn‑Bendit
François Mitterrand