Carlomagno creó un imperio que recordaba al romano, pero al morir solo quedó un heredero: Luis el Piadoso. Tras su fallecimiento en 840, el territorio se dividió entre sus tres hijos sobrevivientes: Lotario, Carlos el Calvo y Luis el Germánico.
Para evitar disputas, Luis el Piadoso había redactado en 817, en Aquisgrán, la Ordinatio Imperii, un documento que proponía que el hijo mayor, Lotario, fuera co‑emperador mientras los hermanos menores quedaran bajo su autoridad. Sin embargo, la medida no satisfizo a los más jóvenes, que buscaban territorios propios.
Procedimiento
Al morir Luis el Piadoso, Lotario invocó la Ordinatio Imperii y reclamó el trono completo, ignorando el acuerdo de 839. Así estalló la guerra civil entre los tres hermanos. Cada uno reclutó ejércitos: Lotario se apoyó en su posición central, Carlos defendió Aquitania y Luis se estableció en Baviera.
Siguiendo el consejo de su madre, Judith, Carlos intentó una alianza con Luis contra su hermano mayor. El 8 de junio de 841, la sangrienta batalla de Fontenoy‑en‑Puisaye resultó en una derrota para Lotario. Gracias a esa victoria, Carlos el Calvo y Luis el Germánico sellaron el Juramento de Estrasburgo el 14 de febrero de 842, comprometiéndose a no pactar por separado con su hermano mayor.
Tras el juramento, marcharon a Aquisgrán para depoderar a Lotario, quien huyó con el tesoro. En junio de 842 se reunieron en Mâcon y, en agosto de 843, firmaron el Tratado de Verdún. El acuerdo dividió el imperio en tres partes iguales, tanto territorial como económicamente:
- Lotario, el mayor, recibió la Francia Media, ubicada entre los ríos Rin y Loira.
- Carlos el Calvo obtuvo la Francia Occidental, que corresponde aproximadamente a la Francia actual.
- Luis el Germánico heredó la Francia Oriental, zona que más tarde se convertiría en el Sacro Imperio Romano Germánico.
Consecuencias
El tratado fragmentó el vasto imperio de Carlomagno, reduciendo el poder del emperador y sentando las bases de los futuros reinos europeos. La Francia Media desapareció poco después de la muerte de Lotario, repartida entre sus hermanos y, posteriormente, entre los nietos. La experiencia llevó a las dinastías posteriores a aplicar la ley sálica, que establecía la sucesión al hijo mayor, para evitar nuevas divisiones.