Historia antigua

El saqueo de Roma en 410 d.C.

El saqueo de Roma en 410 d.C.

Procedentes del norte de Italia, los visigodos pretendían cruzar al norte de África. El 24 de agosto de 410, después de sitiar la ciudad, lograron entrar en Roma. Según San Agustín, aunque eran arrianos, su conducta fue menos violenta que la de otros invasores: robaron, violaron y mataron en menor medida.

Al no encontrar los barcos esperados en el sur de Italia, los visigodos se vieron obligados a volver al norte en busca de un nuevo territorio, y en el trayecto volvieron a asaltar la Ciudad Eterna.

La culpa de los cristianos

La caída de Roma fue percibida por los contemporáneos como un terremoto, una sensación comparable a la que vivieron los franceses en junio de 1940. En medio de intensas polémicas religiosas, los paganos culparon a los cristianos, argumentando que su impiedad hacia los dioses había despojado a estos últimos de su papel protector.

Los cristianos, consternados, recurrieron a San Agustín en busca de una respuesta. El obispo de Hipona redactó La Ciudad de Dios, donde expuso que la verdadera ciudad es la celestial, no la terrenal, y defendió la inocencia del cristianismo frente a los desastres.

Además, Agustín solicitó a Orosio que escribiera Historia contra los paganos para demostrar que los cristianos no eran responsables de las calamidades a lo largo de la historia.


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