
Una necrópolis romana y etrusca fue desenterrada en 2019 en Aléria, en la llanura oriental de Córcega. • PASCAL DRUELLE/INRAP/SERVICE DE PRESSE
Hace un año, se descubrió una lujosa tumba etrusca en Aléria, Córcega. Los estudios mostraron que pertenecía a una mujer acomodada del siglo IV a.C. Desde 2018, arqueólogos del Inrap (Instituto Nacional de Investigación Arqueológica Preventiva) excavan una extensa necrópolis romana, ocupada entre el siglo III a.C. y el siglo III d.C., en el sector de Lamajone.
Hasta la fecha se han desenterrado 130 sepulturas, que contienen los restos de alrededor de cien individuos, así como numerosos objetos de oro y adornos de piedras preciosas.
Un hipogeo de lujo
Por debajo del nivel romano, una escalera conduce a un corredor subterráneo que lleva a una cámara funeraria, un hipogeo, tipo de estructura mortuoria rara en Francia pero típica de la civilización etrusca.
En la cámara reposaba una mujer recostada sobre su espalda, con los brazos a los costados, acompañada de lujosos objetos: vasijas decoradas al estilo etrusco (algunas para vino, otras como copas), espejos, joyas y otros adornos. El esqueleto se conservó en excelente estado. En total, se han catalogado más de 200 piezas.
Los etruscos, predecesores de los romanos en Italia, especialmente en la Toscana y Umbría, desarrollaron una civilización que se extendió por todo el Mediterráneo. Córcega se encontraba en la ruta de comerciantes griegos, etruscos y cartagineses, quienes compartían el tráfico marítimo.
Alrededor del 540 a.C., la batalla de Alalia alteró el equilibrio geopolítico y se establecieron zonas de influencia exclusivas. La parte oriental de la isla quedó bajo la esfera etrusca y, hasta la conquista romana en el 259 a.C., Alalia (hoy Aléria) mantuvo relaciones privilegiadas con Etruria. La presencia de una población etrusca en la isla está confirmada por este hallazgo funerario.