Fin de la crucifixión
La crucifixión, una de las formas de ejecución más temidas del Imperio romano, dejó de practicarse oficialmente en el año 337 d.C.
El emperador Constantino I, tras su conversión al cristianismo, emitió un edicto que prohibió esta pena capital, considerándola incompatible con los nuevos valores cristianos que adoptaba el imperio.