¿Cómo llegó Deodoro da Fonseca a la presidencia?
La proclamación de la República en 1889 dio paso a la elección del mariscal Deodoro da Fonseca como primer presidente de Brasil. Aunque había sido monárquico y amigo del emperador Pedro II, la presión de los republicanos, entre ellos Benjamin Constant, lo convenció de unirse al golpe que derrocó a la monarquía. El 15 de noviembre de 1889 el mariscal movilizó tropas y depuso al gabinete del Vizconde de Ouro Preto, lo que permitió la formación de un gobierno provisional que lo nombró presidente.
Gobierno de Deodoro da Fonseca (1889‑1891)
Su mandato marcó el inicio de una década de transición, caracterizada por intensas crisis políticas y económicas.
Gobierno provisional
Duró quince meses y estuvo dominado por la pugna entre dos grupos:
- Positivistas: militares y abogados que defendían la instauración de una dictadura militar para modernizar el país mediante el autoritarismo.
- Liberales: abogaban por una Asamblea Constituyente que redactara una Constitución y garantizara libertades individuales.
El gobierno buscó borrar los símbolos monárquicos y reemplazarlos por emblemas republicanos. Se extinguieron instituciones como el Ministerio del Imperio y se nombraron a republicanos (Quintino Bocaiuva, Demétrio Ribeiro, Campos Sales) en los nuevos cargos.
Para evitar la fragmentación del territorio se aprobó la Ley de Naturalización, que otorgó la nacionalidad a los extranjeros residentes. Asimismo, se separó oficialmente la Iglesia del Estado.
Los liberales triunfaron al convocar una Asamblea Constituyente, aunque el proceso se vio ensombrecido por una profunda crisis económica que perduró hasta finales de la década.
Crisis económica: el Encilhamento
Durante el gobierno de Deodoro se desató una de las peores crisis financieras de la historia brasileña, conocida como el Encilhamento. Tras la abolición de la esclavitud en 1888, la demanda de papel moneda se disparó. El ministro de Hacienda, Rui Barbosa, aprobó el 17 de enero de 1890 la Ley de Bancos, que permitía a bancos privados emitir billetes sin el conocimiento del presidente.
Esta medida provocó una especulación descontrolada: surgieron numerosas sociedades, se infló la bolsa y se creó una falsa sensación de prosperidad. Cuando la burbuja estalló, muchas empresas quebraron y la moneda perdió valor frente a una inflación desbordante.
Gobierno constitucional
La Constitución de 1891, redactada por la Asamblea Constituyente (iniciada en diciembre de 1890), estableció una república presidencialista con mandato de cuatro años sin reelección, sufragio masculino universal (excluyendo a los analfabetos), separación Iglesia‑Estado y federalismo.
En la elección indirecta que siguió a la promulgación, Deodoro obtuvo 129 votos frente a los 153 del candidato Prudente de Morais; como vicepresidente resultó Floriano Peixoto, elegido por los partidarios de Morais.
Sin embargo, la relación entre Deodoro y el Congreso se deterioró rápidamente. El presidente intentó gobernar de forma centralizada y autoritaria, nombrando a monárquicos como el Barón de Lucena en el Ministerio de Trabajo, lo que enfureció a los republicanos.
Fin del gobierno
En noviembre de 1891, el Congreso intentó aprobar la Ley de Responsabilidades, que limitaba los poderes presidenciales. Deodoro respondió disolviendo la Cámara y cerrando el Congreso, lo que desencadenó una huelga ferroviaria, una rebelión de la Armada y una amenaza de bombardeo a Río de Janeiro.
Ante la presión y temiendo una guerra civil, Deodoro renunció el 23 de noviembre de 1891. Su vicepresidente, Floriano Peixoto, asumió la presidencia, garantizando la estabilidad del nuevo régimen.