Floriano Peixoto fue el segundo presidente de Brasil, ejerciendo el cargo entre 1891 y 1894. Llegó al poder tras la renuncia de Deodoro da Fonseca, como parte de un acuerdo con la oligarquía paulista que buscaba consolidar la recién proclamada República. Su mandato quedó marcado por la apodación de «mariscal de hierro», debido a la forma en que reprimió la Revolución de la Armada y la Revolución Federalista.
Contexto histórico
El gobierno de Floriano Peixoto se inscribe dentro de la llamada República de la Espada (1889‑1894), periodo en el que el poder estaba mayormente en manos del ejército. Estas años representan la fase de consolidación de la República brasileña, pues la proclamación había sido reciente y el país aún definía sus instituciones.
Durante el Gobierno Provisional, presidido por Deodoro da Fonseca, se abolieron las instituciones monárquicas, se modificaron topónimos y se redactó una nueva Constitución. Tras la elección constitucional de Deodoro como presidente, Floriano quedó como vicepresidente, generándose una fuerte rivalidad entre los partidarios de ambos.

En noviembre de 1891, tras la renuncia de Deodoro, la mayor fuerza política del momento, el Partido Republicano Paulista (PRP), cerró un pacto con Floriano Peixoto para que asumiera la presidencia, pusiera fin a la crisis y consolidara la República.
Principales acontecimientos políticos
Floriano tomó posesión el 23 de noviembre de 1891 y gobernó hasta 1894, cuando entregó el poder a Prudente de Morais, el primer civil elegido presidente. Su gobierno fue uno de los más convulsos de la historia republicana brasileña y estuvo amenazado constantemente.
Los partidarios de Deodoro, conocidos como "deodoristas", se opusieron a la asunción de Floriano. En respuesta, el presidente destituyó a los gobernadores estatales afines a Deodoro y enfrentó a trece generales que firmaron un documento exigiendo nuevas elecciones. Floriano los obligó a retirarse y ordenó la detención de alrededor de 50 opositores, muchos de los cuales fueron enviados a la región amazónica.
El Congreso, mayoritariamente paulista, apoyó al presidente y aceptó la suspensión de las sesiones de la Cámara de Diputados y del Senado entre enero y mayo de 1892. Al reanudarse, los parlamentarios declararon constitucional la permanencia de Floriano, pese a que la Constitución de 1891 requería nuevas elecciones.
Aunque fue impopular entre liberales, comerciantes y terratenientes, Floriano gozó de amplio respaldo entre los sectores populares, ya que intentó mitigar los efectos del "Encilhamento" (crisis económica de los años 90) y tomó medidas a favor de los más pobres. El historiador Elio Chaves Flores lo describe como un símbolo de la lucha contra monopolios, la especulación y los altos beneficios.
Revolución de la Armada
En 1893, la insatisfacción de la Marina con el gobierno de Floriano desencadenó una segunda revuelta naval, tras la anterior contra Deodoro. Oficiales como Eduardo Wandenkolk y Custódio de Melo alzaron los cañones contra Río de Janeiro, bombardeando la ciudad durante semanas.
La rebelión, que comenzó en septiembre de 1893 y se extendió hasta marzo de 1894, fue finalmente sofocada con la ayuda de la Armada de los Estados Unidos, que rompió el asedio marítimo. La falta de apoyo externo debilitó a los rebeldes, quienes abandonaron el cerco y se incorporaron a otros movimientos en el sur del país.
Revolución Federalista
La Revolución Federalista surgió de la lucha entre las oligarquías del estado de Rio Grande do Sul. Por un lado estaba el Partido Republicano Rio‑grandense, liderado por José de Castilhos, y por el otro el Partido Federalista, encabezado por Gaspar Silveira Martins.

En 1893, los federalistas, con apoyo de soldados uruguayos, invadieron el estado con alrededor de 3.000 hombres, buscando derrocar a Castilhos. Floriano envió tropas para defender al gobierno estatal. Los federalistas lograron importantes avances, conquistando Santa Catarina y Paraná, pero fueron detenidos en la Batalla de Lapa, lo que marcó un punto de inflexión a favor del gobierno.
La última resistencia federalista se produjo en la llamada "Santana de la Libertad", donde fueron derrotados definitivamente. Se estima que el conflicto causó la muerte de unas 10.000 personas, convirtiéndose en la guerra civil más sangrienta de la historia de Brasil.
Sucesión presidencial
La vigorosa actuación de Floriano contra las revueltas le valió el sobrenombre de "mariscal de hierro", pero no le aseguró la permanencia en el poder. En 1894, bajo presión de la oligarquía paulista, Floriano cedió la presidencia a Prudente de Morais, el primer civil electo democráticamente.
Notas
|1| FLORES, Elio Chaves. La consolidación de la República: rebeliones de orden y progreso. En: FERREIRA, Jorge y DELGADO, Lucilia de Almeida Neves (eds.). Brasil republicano: la era del liberalismo oligárquico – de la proclamación de la República a la Revolución de 1930. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2018, p. 57.
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