
El caso
Durante años, un residente francés utilizó un detector de metales para saquear objetos arqueológicos y preparó la venta de su botín. Tras una investigación de un año por parte de las aduanas belgas y francesas, se le incautaron alrededor de 27.400 piezas, la mayor incautación de restos arqueológicos en la historia de Francia.
Los hallazgos
Entre los objetos se incluyen monedas romanas, fibulas, joyería (pulseras, torques, adornos merovingios), fragmentos de estatuas y más. Las piezas datan desde la Edad de Bronce hasta el Renacimiento. La Dirección Regional de Asuntos Culturales (DRAC) de Grand Est valoró el tesoro en 770.000 €.
Cómo operaba el ladrón
En septiembre de 2019 compró un terreno en Bélgica, donde la legislación permite al propietario conservar los hallazgos arqueológicos. En Francia, la ley de 2016 establece que los objetos descubiertos pertenecen al Estado, salvo que se demuestre un interés científico que justifique su conservación.
El sospechoso declaró haber encontrado 14.154 monedas romanas en su terreno belga, con la esperanza de quedarse con ellas legalmente. Sin embargo, un arqueólogo belga constató que las monedas no podían provenir de ese sitio.
La redada
En agosto de 2020, las aduanas francesas y belgas allanaron la vivienda del presunto estafador en Lorena. Allí hallaron otras 13.000 piezas, entre ellas un dodecaedro romano de bronce, una pieza extremadamente rara (solo unas 100 encontradas en todo el mundo).
Aunque la captura fue un éxito para la autoridad, el contexto arqueológico de todos esos objetos quedó irremediablemente perdido, borrando parte de su historia.