Los asirios: historia y legado
Alrededor del 1600 a.C. varios pueblos invadieron el Imperio babilónico y se apoderaron de Mesopotamia. Los asirios habitaban la región desde aproximadamente 1100 a.C. y, hasta 600 a.C., consolidaron su presencia.
Orígenes y expansión
Originarios de las montañas al norte de Mesopotamia, los asirios fueron inicialmente nómadas. Assur se convirtió en su primera capital y, gracias a un ejército extremadamente disciplinado, lograron conquistas rápidas. Sus carros de guerra eran veloces y sus soldados asediaban ciudades enemigas usando torres de madera y escaleras.
Al someter a los pueblos conquistados, los asirios los esclavizaron y, en pocas generaciones, formaron un vasto imperio que abarcaba gran parte del Próximo Oriente. La capital más famosa fue Nínive, centro político y cultural del imperio.
Sociedad y cultura
El Estado asirio se basaba en una aristocracia guerrera que poseía la mayor parte de la tierra. El resto de la población, compuesta por campesinos y artesanos, vivía en condiciones de miseria y carecía de derechos.
Su crueldad y rigor provocaron un profundo resentimiento entre los pueblos conquistados. Egipto, Babilonia, Fenicia y Persia formaron coaliciones para frenar su expansión.
El declive
Alrededor del 600 a.C. el imperio asirio colapsó; los babilonios recuperaron el control de Mesopotamia, aunque su dominio también fue efímero, pues en el siglo siguiente nuevas potencias extranjeras invadieron la zona.
La primera biblioteca de la historia
Durante el reinado del rey Asurbanipal, se fundó la primera biblioteca conocida, ubicada en Nínive. Este recinto reunió miles de tablillas de arcilla que contenían literatura, leyes y conocimientos científicos, sentando las bases de la tradición escrita.
Así, aunque el imperio asirio desapareció, su legado perdura en la arquitectura, la escritura cuneiforme y la monumental biblioteca que marcó un hito en la historia de la humanidad.